domingo, 28 de diciembre de 2008

Naohiro Takahara


¿Exageramos mucho si afirmamos que la llegada de Takahara fue una de las más bizarras en la historia de Boca? Si sumamos lo sorpresiva que fue su incorporación, más lo poco que jugó, más lo flojo que se mostró en el campo de juego, creemos que sí.
El japonés, primero en llegar al fútbol argentino, arribó al club a mediados de 2001 pura y exclusivamente por decisión de Mauricio Macri. Y no es muy desubicado pensar que si el presidente decidió traer un jugador sin el consentimiento de Bianchi, la movida pasaba más por buscar una bomba marketinera que por reforzar el plantel. Y lo de bomba va de la mano del inminente viaje a Japón que debía encarar Boca a fines de ese 2001 para jugar la Intercontinental frente al Bayern Munich de Alemania.
Debutó oficialmente el 19 de agosto en la primera fecha del Apertura. Y el estreno, aunque muy esperado y festejado por la hinchada, no resultó del todo bien. Boca empataba 1-1 con Belgrano en la Bombonera cuando Bianchi sacó al Pelado Pérez y puso a Takahara faltando quince minutos. Pero Taka no sólo que casi no participó del juego sino que fue testigo de dos goles del Pirata sobre el final.
Y si su primer partido no fue el soñado, el segundo directamente lo sentenció para con la gente y en especial, para con Bianchi. Fue un día de semana a la noche contra Colón en La Boca. El 0-0 no se podía quebrar cuando de golpe y porrazo, le quedó una pelota dominada dentro del área de Casa Amarilla. Pero Taka apuntó y su pie levantó un pan de pasto antes de impactar la redonda. Y en vez de salir un fusilamiento al arquero salió una masita que fue picando, pegó en el palo y se fue. El diario Olé tituló su tapa del día siguiente “Van Pasten” y la historia del japonés empezó a hacerse muy cuesta arriba ya que se le acortaban los plazos para revalidar sus buenas actuaciones en la selección japonesa.
Jugó algunos minutos más por campeonato local y por Copa Mercosur, y la esperanza de verlo jugar un partido consagratorio frente a River o al Bayer, se diluyó ante la inflexibilidad del Virrey.
Completó 7 partidos, hizo 1 gol de atropellada en el arco que da al Riachuelo (el sexto a Lanús en el 6-1 el día que Bianchi dejó plantado a Macri en la conferencia de prensa) y se volvió al Jubilo Iwata de Japón. Luego se lo pudo ver en el Hamburgo y en el Eintracht Franckfurt de Alemania para regresar a su país natal y vestir la camiseta del Urawa Red Diamonds