miércoles, 6 de agosto de 2014

Hugo Narváez

Cuenta la leyenda que “jugador que la rompe contra Boca” tarde o temprano termina en Boca. Leyenda que, como tal, no puede ser demostrada científicamente. Solo hay que creer en ella o reventar (?).
A los casos Boldrini, Iarley, Raúl Peralta y tantos otros hay que sumar el caso del pibe Hugo Daniel Narváez. Con el agravante de que lo de Narváez fue apenas un partido amistoso lo que lo catapultó a ponerse la azul y oro.
El 2 de noviembre de 1978 Boca visitó a Godoy Cruz en el por entonces casi nuevo estadio Malvinas Argentinas. Amistoso que para confirmar otra leyenda, terminó en derrota 2-3 contra un equipo de esa provincia. Lo cierto es que Narváez se comió la cancha, volvió loco a Pernía y abrió el marcador venciendo a Santos a los 43 del primer tiempo.
El pibe, con 24 años y oriundo de Boca de Mendoza, encandiló a todos incluyendo al Toto Lorenzo, quien esa misma jornada empezó a mover cielo y tierra para llevárselo a La Candela. Deseo que le fue concedido.
Fue así como Narváez, puntero izquierdo muy veloz, vino a Boca a préstamo por 3 meses y sin cargo como para pulirse de la mano del Toto y su cuerpo técnico.
El mendocino llegó apenas a jugar 1 solo partido. Fue el 7 de marzo de 1979 contra Almirante Brown, la noche del amistoso que sirvió de excusa para el estreno de la iluminación de la cancha de La Fragata. Ingresó por Juan Ramón Rocha en el segundo tiempo y de paso, calladito la boca, ingresó disimuladamente en la historia de Boca.

sábado, 1 de febrero de 2014

Camisetas rifa "La Súper Estrella" 1981

Generar ingresos al club siempre fue una necesidad. Y desde los buzos de Crush en los sesenta cuando Boca salía al campo de juego hasta la irrupción de distintos sponsors el tema clave en esta cuestión de hacer ingresar plata son los límites. Hoy Boca se plantea jugar de violeta o rosa y hasta jubilar la Bombonera en busca de la generación de ingresos. Y ahí es donde viendo distintos casos sucedidos a lo largo de la historia vemos que no hay necesidad de llegar a semejantes niveles de barbarismo (?).
En el Nacional 81, con el dólar disparado y la contratación de Diego asfixiando las finanzas, se llegó a la idea de organizar una rifa. Y para publicitar la esa rifa el primer equipo de Boca salía al campo de juego con unas camisetas para la ocasión.
Acá vemos al Colorado Suárez el 2 de diciembre de 1981 caminando en el túnel de la Bombonera a punto de salir a enfrentar a Vélez por el partido de ida de los cuartos de final.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Boca mete tres tiros en los palos en menos de diez minutos


Al andar irregular de ese Boca de Pastoriza que promediando la segunda rueda empezó a alternar victorias y derrotas, se le sumó el trajín de disputar la Libertadores, la aplanadora en la que se había convertido Independiente y un rival de temer: la mufa.

Conocida también como yeta (?), hizo su aparición durante el primer tiempo de la noche del 18 de marzo de 1989 cuando Boca recibió a Central. Tras errar Tapia un mano y la “Porota” Barberón un gol con el arco vacío, Boca le hizo temblar los postes tres veces consecutivas al Doctor Lanari.
Si a eso le sumamos que a los 45 y antes del cierre, Jorge Díaz clavó un tiro libre en el ángulo, podemos decir que aquel primer tiempo fue meado por los elefantes.
En el complemento la mala suerte fue ahuyentada por los gritos de la gente de Boca que fue arrinconando al equipo canalla para ayudar a que Boca pudiera dar vuelta el resultado. Los goles de Tapia y Graciani desataron una fiesta de sábado por la noche.
Gracias a la Logia La Passucci por el video.

viernes, 20 de septiembre de 2013

La pelea de box entre el Loco Gatti y Carlos Monzón

Corría agosto de 1980 cuando el pésimo año futbolístico de Boca buscaba motivos para meter una sonrisa. Y si alguien era capaz de eso y mucho más, tenemos que hablar de Hugo Orlando Gatti.
El Loco siempre se las rebuscaba para llevarse los flashes, pero para que la gente de Boca tenga una sonrisa en su cara. Y así arrancó esta historia que empezó medio en joda pero terminó medio en serio.
Habitué de algunos restoranes de la noche, Gatti y Carlitos Monzón se cruzaron y acordaron medirse en un ring. Con guantes y toda la bola (?). Nada de protectores o mariconeadas por el estilo.
El escenario elegido fue el gimnasio de Abel Laudonio y en juego pusieron, aparte del honor, un asado para todos los presentes. De más está decir que una verdadera multitud fue a ser testigos de un hecho histórico. Ver a un arquero de Boca boxeando contra un ex campeón del mundo.
La pelea fue declarada empate dándole al evento un tomo más amistoso aún. Pero el Loco se dio el gusto de tirar un par de guantazos más que interesantes.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Roberto “Osqui” Gómez

La foto, si es que puede llamársele foto a eso (?), es probablemente una de las peores que hayamos subido al blog. No lo decimos por las facciones de la cara, rubro en el que será muy difícil superar a Palavecino. Nos referimos a la definición en pixeles. El tema con Roberto Oscar Gómez es que repasando unos videos viejos y deleitándonos con la paliza 5-0 a Independiente el el Clausura 95, de pronto tuvimos que apretar Pausa para ver quién era el que reemplazaba a Carranza. Y era “Osqui” nomás.
Nacido en Formosa el 30 de diciembre de 1976, surcó La Candela como joven delantero prometedor. De los de tipó rapiditos, para jugar más bien por afuera y con habilidad suficiente como para no limitarse a atropellar sino a gambetear marcadores de punta. La cosa es que aquel partido con Independiente jugado el 28 de mayo de 1995 fue el debut de Gómez en primera. Más precisamente con el  “15” en la espalda, para que anoten los quinieleros (?).
Recibió la orden de Marzolini e ingresó con el partido completamente liquidado. Cosa que no lo apichonó como para encarar un par de veces hacia el arco que da al Riachuelo e intentar algunas patriadas que, por supuesto, terminaron en la nada.
Aquel Boca todavía soñaba con dar el golpe y salir campeón. Sueño que se desvanecería siete días más tarde en el Nuevo Gasómetro al caer 0-2 con San Lorenzo.
Hubo que esperar hasta la última fecha de aquel Clausura para ver nuevamente a Gómez en acción e incluso como protagonista principal. Fue contra el Lobo jujeño en La Boca y con el partido 1-1, cuando Osqui ingresó promediando el segundo tiempo por Bogado y a siete minutos del final quebró al resistencia de Panciroli. En tiempo cumplido un gol del Betito Carranza pondría cifras finales.
Llegó la pretemporada y los amistosos nada despreciables con River, selección de Colombia y San Lorenzo, la recordada tarde del debut de Caniggia. Y acá es donde empieza a complicarse la situación de Gómez.
Pongámonos un poco en su lugar. Con Tchami, Carranza, Manteca Martínez más las llegadas de Caniggia, Scotto, las chances de poder estar sentado aunque sea en el banco de suplentes, desaparecieron por completo.
No casualmente sus próximos dos partidos disputados fueron ante Deportivo Español en la última fecha del fatídico Apertura 95 y última fecha del Clausura 96. Ambos encuentros con Boca ya sin chances de campeonar y con la moral por el piso.
Tras aquella temporada 1995/96 donde Boca buscaba con desesperación un tcampeonato y recurría a la compra indiscriminada de refuerzos, los casos como Gómez, con apenas 4 partidos oficiales a cuestas, tenían que hacer tripas corazón y marcharse. En el más absoluto de los anonimatos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Combinado de Tucumán 1 - Boca 1

Las giras en el medio de un campeonato siempre serán cuestionadas. Pero entre hacerlas en China, Estados Unidos o Malasia, y hacerlas en el interior del país, siempre nos parecerá más noble que hinchas de Boca verdaderos puedan ir a la cancha a ver al equipo. Como en el caso que hoy nos reúne, en Tucumán. Obviamente estarán aquellos que priorizarán los ingresos económicos y elegirán Estados Unidos por sobre Tucumán. Pero allá ellos (?).
La cancha de San Martín explotaba desde las cinco de la tarde para un partido que iba a jugarse a la noche. Claro que la presencia de Maradona y Brindisi, 12 días después del 3 a 0 a River donde Fillol limpió con su buzo el área de Casa Amarilla, causaron sensación.
Aquel 22 de abril de 1981 el amistoso arrancó con 25 minutos a todo Boca. El combinado tucumano apenas pudo tocar la pelota. Pero de a poquito, tras ponerse en ventaja con gol de Krasouski y luego de que Marzolini meta cinco cambios, Boca se fue quedando y cedió toda la inicativa a los locales que le pusieron mucho huevo de la mano de Roldán, Tártalo y Millicay.
Incluso uno de los cambios de Marzolini terminó ayudando al empate (?). Rigante entró por la Pantera Rodríguez y armó una pésima barrera en el tiro libre que Roldán cambió por gol. Y a falta de 25 minutos ambos empezaron a bajar la cortina lentamente.
Los once de Boca que arrancaron fueron la Pantera Rodríguez, Huguito Alves, Tesare, Ruggeri, Cacho Córdoba, Abel Alves, Krasouki, Diego, Cecchi, Brindisi y el Mono Perotti. Luego entraron Ramoa, el Heber Mastrángelo, Quiroz y Passucci.
Por su parte el Combinado de Tucumán formó con Valdivieso, Macay, Millicay, Urquiza, SuárezRodríguez, Montero, Roldán, Tártalo, Paz y Barrientos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

El proyecto de ser local en el Amalfitani compartiendo el estadio con Vélez


La historia de Boca está llena de capítulos en donde los proyectos, de tan ambiciosos que eran, rozaban lo dantesco. Y muchos de esos delirios tuvieron como protagonista a la Bombonera.
El primer proyecto faraónico que intentó dejarla de lado fue el encabezado por Alberto J. Armando para reemplazarla por un nuevo estadio en la Costanera Sur. Tras la debacle económica de mediados y fines de los setenta que sepultaron aquella idea, terminaron pasando varios años para que la Bombonera volviera a ser apuntada como estadio a reemplazar.
Corría mediados de 1999 y el Boca bicampeón de Bianchi reventaba boleterías de local y de visitante. Fue en ese contexto cuándo surgió la locura propuesta de abandonar la Bombonera y compartir el José Amalfitani con Vélez. Previa remodelación claro, para hacer del estadio de Vélez, un estadio más grande.
La Bombonera resiste desde 1940 a la fecha los saltos de los hinchas de Boca pero también trata de resistir y mantener su vigencia.