domingo, 21 de diciembre de 2008

Con los huevos en la canasta




Ramón “Mano de piedra” Centurión explotó en el Nacional 1984. Era sinónimo de gol para el tatengue. Los hacía de a dos, de a tres y hasta de a cuatro por partido. Pero siempre en Unión.
El grupo empresario Puma compró su pase y, con las mejores intenciones, lo cedió a Boca para la temporada 1985/86. Boca estaba necesitado de armar un equipo medianamente competitivo y no lo pensó dos veces. Llegaba un goleador.
Hay que reconocer que tuvo un arranque más que aceptable. Varios goles y actuaciones prometedoras, como cuando le clavó tres goles al Lobo en el bosque en el lapso de 4 minutos.
Pero lo bueno duraría poco. O muy poco. Empezó a errar goles y a entrar poco en juego. Hasta aquí podriamos hablar de una racha negativa típica de goleador. Pero la cosa se agravó a pasos agigantados. Marró 3 penales consecutivos en partidos diferentes (Ferro, Unión y Huracán) y la hinchada perdió la paciencia
Se lo empezó a ver con cierto desgano y, como no podía ser de otra manera, se ganó los primeros insultos a coro. Pero aquí no termina la cosa. Falta la frutilla. En la segunda rueda contra el Lobo platense en la Bomboinera, pasaban los minutos y Boca no podía quebrar el cero. La cancha era un hervidero cada vez que “Mano de piedra” tocaba la redonda. En el segundo minuto de descuento le quedó una pelota picando en al área, enganchó y la cruzó con un derechazo alto. Golazo. Pero..... no. Mientras el juez Romero, a instancias del línea, anulaba el gol por offside, “Mano de piedra” siguió su alocada carrera y en vez de gritar su desahogo, no tuvo mejor idea que saltar los carteles de publicidad y agarrarse los genitales con sus dos manos frente a la tribuna de Casa Amarilla. Imposible olvidar su cara cuando se dio vuelta y vio a los defensores de Gimnasia sacar el tiro libre. Imposible de olvidar también para la hinchada. Ese domingo tuvo que irse de Brandsen y Del Valle Iberlucea en patrullero y con fuerte custodia policial. Fue su último partido en Boca.
Como si todo esto no fuera suficiente, el grupo Puma, rápido de reflejos lo cedió a River. La bronca, entonces creció aun más. Tras un confuso episodio de dóping en el club de Nuñez,”La 12” le dedicó un cantito inolvidable por esos años: “Centurión, Centurión, Centurión....... Centurión necesita la falopa....... y Alonso, una pija, o un consolador, hay gallina la puta que te parió”.
Ramón Miguel Centurión. Un verdadero ejemplo de todo lo que no se debe hacer.

6 comentarios:

  1. Estoy viendo a este hijo de puta descarado jugar en TyC Sports en el programa "Hay Equipo" para River'85!!! Cara rota!!

    Pensaba que lo de Vivaldo atajando para Boca en el Super 8 era mucho, pero esto es peor.

    Guille

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  2. Santilli, Santilli, Santilli...
    Santilli, che gallina vigilante...
    Vos te fuiste
    a Bolivia
    a buscar la plantación
    ¡¡para darle la falopa a Centurión!!

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  3. Santilli se fue a Colombia
    a cuidar la plantación
    plantación de cocaína
    que le dan a Centurión

    con la música del tema de Piero "para el pueblo lo que es del pueblo". la cantaba la 12 un torneo de verano en mar del plata, que salió 3 a 3 con un gol de Hrabina en el último minuto

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  4. Linda cancion.... con ese mismo tema recuerdo otra letra tras la derrota de un superclasico...

    He venido a ver a Boca
    contra Rives nos falló
    con la hinchada no se juega
    ponga huevo y corazon....

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  5. centurion centurion centurion
    centurion necesita la falopa
    y alonso
    una pija
    o un consolador
    che gallina la puta que te pario

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  6. Centurion, considero, quedó más como boludo que como traidor. Tengo entendido que el control antidoping era del Beto Alonso pero a Centurión lo embocaron desde adentro de River. De todos modos, un tarado total. Y eso que había arrancado bien en Boca con tres goles a Gimnasia, en La Plata, en diez minutos, en un 6 a 0 espectacular en el metro 85.

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