domingo, 21 de diciembre de 2008

Giorgi Kinklazde

La novela del joven oriundo de Georgia duró un suspiro. Enganche, hábil y zurdo, vino a prueba del Dínamo Tbilisi. Había sido inscripto y todo, pero no quedó porque Marzolini quería un volante de ida y vuelta por izquierda y decía que ya tenía enganche. Así que armó los bolsitos y salió arando.

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