domingo, 21 de diciembre de 2008

Adrián “Escobillón” Guillermo


En realidad deberíamos empezar diciendo “el misterioso caso” de Sergio Adrián Guillermo. Puntero derecho con mucha habilidad, surgió de las divisiones inferiores y le llevó muy poco tiempo encandilar a todos. En sus primeros partidos dio toda la sensación de ser una verdadera joya.
Debutó oficialmente el 1 de noviembre de 1998 en la victoria 3-0 sobre el Pincha por el Apertura. Esa calurosa tarde, Bianchi lo mandó a la cancha por Guillermo Barros Schelotto faltando pocos minutos.
A la semana siguiente le tocó vivir una papa caliente. Entró por “Chicho” Serna en el Nuevo Gasómetro faltando unos veinte minutos y con el partido 1-1. El 3-1 final frente a San Lorenzo no sólo dejó a Boca de cara al título sino que dejó a “Escobillón” muy bien conceptuado por todos: parecía haber llegado para quedarse por mucho tiempo. Era desequilibrante. Tenía gambeta y atrevimiento, cosas que no abundan.
La idea made in Bianchi era ir llevándolo de a poco y más teniendo en cuenta el momento hot que se vivía en ese torneo. Pero Adrián parecía estar destinado a la gloria.
Una semana después entró contra Talleres en una Bombonera pasada por agua. Con el encuentro 1-1, reemplazó a “Pepe” Basualdo faltando tres minutos y, bajo un diluvio, se mandó un desborde clave de cara al arco de Casa Amarilla, le tiró el centro a Palermo y fue gol sobre la hora, locura y avalancha de flashes sobre el juvenil.
Encima de todo esto, la suerte le guiñó un ojo. El titular indiscutido, el mellizo Guillermo, se pescó un virus que le derivó en una parálisis facial. Así que al sábado siguiente fue titular en un partido chivísimo que Boca le ganó a Central en Arroyito. Como también fue titular el domingo 29 de noviembre, la tarde que Boca dio finalmente la ansiada vuelta olímpica frente al Rojo. En una Bombonera desbordada, esa tarde se cambiaron los roles, y “Escobillón” salió del campo de juego para que entre el mellizo. Fue ovación para los dos y el futuro pintaba dorado para el juvenil. También jugó la última fecha de ese Apertura frente a Unión y la pretemporada que se venía parecía ser el trampolín necesario para consolidarse en Boca. Pero...
La mala pata comenzó a principios de 1999 con la convocatoria de Pekerman a un sub20. Y lo de mala pata es literal porque se rompió los ligamentos. Hubo cruces y acusaciones mutuas entre Boca y la selección y en el revoleo hasta se llegó a deslizar que la lesión había sido en un partido de barrio con amigos. Y esto, en el mundo Bianchi es sinónimo a freezer absoluto. Se habló de algunas actitudes poco profesionales y de cierta indisciplina. Lo cierto es que a principios de 2000 lo mandaron a préstamo al inolvidable Badajoz de España.
A su vuelta jugó apenas quince minutos. Fue el 10 de diciembre de 2000 frente a Chaca en Vélez.Allí entró por el “Sapo” Marchant para tratar de empatar un partido que fue derrota pero no tan grave gracias al inolvidable gol de Derlis Soto en cancha de River horas más tarde.
Y chau “Escobilló” en Boca. Fueron sólo 7 partidos y ningún gol.
Su carrera siguió, a la fecha, por una banda de equipos. Se lo pudo ver en Estudiantes de La Plata, Jorge Wilsterman de Bolivia, Estudiantes de Caseros, San Telmo, El Porvenir, Colima (México), Deportivo Morón, Argentino de Merlo, Sportivo Luqueño de Paraguay y J.J. Urquiza

Muchas gracias Felipe Lorca por la foto.

3 comentarios:

  1. Este pintaba bueno, de los juveniles era el que más simpático me caía.

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  2. Quiero recordar a quien no lo tenga presente el porqué del apodo "Escobillón". Eran épocas donde se destacó el futbolista norteamericano Cobi Jones, con sus recordadas trenzas. Alguien con esa picardía tribunera bautizaba, creo, mas que nada por el peinado a nuestra joven promesa como "Escobillón".

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  3. daniel:hace 3 días estaba entrenando en el club atlético moreno (CAM), que participa del torneo argentino C.pero el técnico le dijo que no tenia lugar para el, por que falta mas de lo que entrena. se fue caminando con la cabeza gacha y con la remera en la mano. me dio pena ver esa imagen.

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