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sábado, 19 de noviembre de 2011

Los goles de Palermo a Cerro Porteño en 1998 y Rosario Central en 2000


Imposible no sentir algo de nostalgia al rememorar los comienzos de una etapa tan exitosa en la historia de Boca. Una época donde Boca era un equipo peligrosísimo capaz de hacer un gol en cualquier momento, en cualquier cancha y ante cualquier rival. Y lo que más bronca da, aparte de tener que ver desfilar a un Jesús Méndez en lugar de un Chicho Serna tomar conciencia de lo dificilísimo que va a ser repetir semejante cosecha de éxitos, es que en aquel momento no se tenía ni la menor idea de todo lo que venía asomando en el horizonte boquense.
La cosa es que situados allá a finales de los noventa, principios de los 2000, aparecen dos goles casi calcados tanto en su elaboración como en su definición.
Bombonera, arco que da espaldas al Riachuelo. Pelota robada rápidamente por la presión que metía aquel Boca y el Mellizo Guillermo encarando de frente con bocha dominada. Pase de rastrón y en profundidad para la entrada de Palermo, quien con tiro bajo y al primer palo termina derrotando a Bobadilla de Cerro Porteño y a Buljubasich de Rosario Central, los respectivos arqueros. Ambas conquista, con camisetas suplentes.
El primer gol fue el 30 de septiembre de 1998 por la primera fase de la Copa Mercosur, y puso el 2-1 parcial de un partido que terminó 3-1 a favor de Boca. La fotocopia fue hecha dos años después, el 5 de noviembre de 2000 por la fecha 13 del Apertura y sirvió también para ponerse 2-1. Pero el final no pudo ser tan feliz ya que los canallas alcanzaron un 3-3 agónico mediante un tercer cabezazo casi en las narices de Oscar Córdoba.
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Gracias a Felipe Lorca por la colaboración

miércoles, 24 de agosto de 2011

Los tiros libres de Riquelme a Cúcuta, Fluminense y Estudiantes




Así como Maradona fue capaz de copiarse a si mismo, un crá del calibre de Riquelme no quiso ser menos y demostró que le sobra paño para hacerlo y hasta en tres oportunidades diferentes. Ojo, se tomó unos cuatro años y pico, pero valió la pena. Demás está decir que las obras de arte llevaron su sello inconfundible: la pegada con pelota parada.
Los tres goles en cuestión fueron gracias a respectivos derechazos de tiros libres frontales al arco y un par de metros largos fuera del área. Las pelotas chanflearon por afuera a la barrera para meterse en el palo izquierdo de los arqueros: Robinson Zapata de Cúcuta Deportivo de Colombia, Fernando Henrique de Fluminense y Agustín Orión de Estudiantes.
El primero fue en la Bombonera el 7 de junio de 2007 por la semifinal revancha de la Copa Libertadores. Un gol clave ya que fue a minutos de terminar el primer tiempo y abrió el marcador en una noche llena de niebla y nervios por el 1-3 que Boca estaba obligado a dar vuelta si quería avanzar a la final. Cosa que ocurriría.
El segundo, también por semifinal de Copa Libertadores, fue el 28 de mayo de 2008 pero en cancha de Racing ya que la Bombonera estaba suspendida por el cubito que nadie vio contra Cruzeiro. Un gol que puso 2-1 a Boca en el marcador pero Migliore se encargó de que Fluminense se llevara un 2-2 de oro hacia Río de Janeiro.
Y el tercero, tal vez menos trascendental, tuvo lugar en la octava fecha del Clausura 2011. Pero tampoco fue una conquista como para ningunear. Aquel domingo 3 de abril de 2011, el Boca dirigido por Falcioni todavía no había ganado en la Bombonera y con el puntero del campeonato enfrente, el triunfo final 2-1 terminó siendo una de las contadas alegrías de ese campeonato.
A diferencia de Zapata y Henrique, Orión llegó a tocar la pelota, pero en definitiva los tres disparos fueron con un final calcado y desde una ubicación bastante parecida.

jueves, 28 de julio de 2011

Los goles de Insúa y Palermo a San Lorenzo sobre la hora




¿Qué tienen de parecidos dos goles que en realidad no se parecen en nada? Uno, latigazo de zurda cruzado en el arco de Casa Amarilla. El otro, toque mordido que entró pidiendo permiso en el arco del Riachuelo luego de que la pelota pegue en el palo y Tula casi se mate (?). Si hilamos un poco fino, fueron dos fotocopias. Pero más por las circunstancias que por la confección.
Ambas conquistas fueron en la Bombonera, ante San Lorenzo y pasado el tiempo cumplido, casi sobre el cierre mismo del partido. Para asemejarlos aun más, en los dos casos los goles fueron convertidos con el marcador 0-2 abajo y en plena carga barraca (?) sobre el área azulgrana. Goles que se gritaron, por supuesto, pero con puño revoleado y mucho de bronca mientras cualquiera podía imaginarse lo útil que hubiera sido hacerlos por lo menos dos o tres minutos antes. Como para tener una última chance de empatar. ¿Otra coincidencia? Ambos partidos fueron por quintas fechas de sus respectivos campeonatos.
El de Insúa fue el 19 de febrero de 2006 (Clausura 06) y su víctima fue Saja. El de Palermo, 4 de septiembre de 2010, lo sufrió Albil y fue parte del pésimo arranque del Boca de Borghi en el Apertura 2010.

domingo, 17 de abril de 2011

Los dos goles olímpicos de Comas en Mar del Plata durante el verano de 1988




No descubrimos nada si decimos que Jorge Alberto Comas era un delantero de la reputísima madre. Y entre sus muchísimas cualidades como oportunismo, definición, picardía, desborde, velocidad se destacaba una pegada tremenda desde su botín zurdo. No tanto por la violencia como sí por la precisión y efecto que le enroscaba a la bocha. Cosa que hay que reconocerla por más que cuente en sus fojas con aquel maldito penal tirado a las nubes en cancha de River a fines de 1987.
Así que si hablamos de sus envenenados zurdazos hay que hacer una parada obligada en el verano de 1988. Con toda la esperanza a cuestas por el incipiente ciclo Pastoriza que daba sus primeros pasos, un Comitas con pelo corto tras guillotinar su cubana, le tomó el gustito a la pelota parada e hizo estragos pateando corners en Mar del Plata durante la Copa de Oro.
Primero embocó a Fillol el 14 de enero en el Boca 2 Racing 2. Y más tarde, el 23 de febrero, lo humilló a Nery Pumpido que la canchereó poniendo al Tapón Gordillo en el primer palo en el Boca 2 River 1, definido con una recordada emboquillada de Milton Melgar.
Lo loco (?) es que ambos goles olímpicos fueron a los 43 del primer tiempo, en corners disparados desde la derecha del ataque boquense y con las pelotas ingresando arriba en el primer palo, no sin antes obligar a ambos arqueros a incrustarse contra la red del costado..
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Gracias a Boca Videos

lunes, 1 de noviembre de 2010

Los goles de Monzón a Independiente y Giménez a Tigre en 2010



Si hay que nombrar a dos jugadores cuestionados del plantel xeneize versión 2010, esos son Luciano Fabían Monzón y Matías Giménez. El primero un escalón abajo debido a lo escaso de su participación en el primer equipo. Recordemos que el defensor perdió la oportunidad de jugar en el exterior cuando su pase al Udinese se frustró por supuestos problemas de salud. En agosto regresó a Boca pero en la consideración de Borghi perdió bastante terreno con respecto a otros jugadores del plantel. El otro caso es el del volante por izquierda que no termina de cerrar dos partidos en un mismo nivel a pesar de que es fija entre los titulares.
Lo concreto es que más allá de sus presentes, ambos jugadores, con goles similares, contribuyeron para dos recordadas e importante victorias boquenses. Monzón lo hizo en el 3-2 del Clausura 2010 ante Independiente mientras que lo de Giménez fue en el 2-1 en Victoria, por el Apertura y ante su ex club, Tigre.
Ambos con zurdazos rasantes, cruzados y potentes para vencer a Gabbarini y Ardente respectivamente.

lunes, 11 de octubre de 2010

Los goles de Cucciuffo a River y a Gremio en 1989



Demás está decir que de las muchas cualidades que mostró José Luis Cucciuffo en su paso por Boca se destacó el cabezazo. Y eso que descolgó un par de centros para nada mal. El cordobés no sólo ganaba en el área de Boca sino que en las pelotas paradas, agarraba la lanza, las boleadoras y se mandaba en todos los tiros al campo rival. Y lo bien que hacía.
Así fue como durante 1989 nos regaló casi fotocopiados y largamente gritados, goles a River y a Gremio de Porto Alegre. Ambos goles fueron de noche, en el arco de Casa Amarilla y tras respectivos tiros de esquina lanzados por el Bocha Ponce desde la derecha del ataque.
El que le hizo a Comizzo fue el 6 de septiembre de 1989 por la segunda fecha del campeonato 1989/90 y sirvió nada más y nada menos que para ganar el superclásico por 1-0.
Y el que le metió a los gaúchos fue el 16 de noviembre del mismo año, por el partido revancha semifinal de la Supercopa. Noche festiva en la que la hinchada de Boca estrenó su primer telón y Boca ganó 2-0 asegurándose su pase a la final.
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Gracias a Guille por la colaboración

jueves, 23 de septiembre de 2010

Los goles de Maradona a River y de Ibarra a Banfield


Estamos de acuerdo en que los contextos fueron muy diferentes. Pero si le ponemos un poco de buena voluntad, la cosa (?) puede andar.
Uno fue desde la izquierda, a las once y pico de la mañana frente a River. El otro desde la derecha y contra Banfield por la tarde. El primero fue en el primer tiempo y puso arriba a Boca en el marcador, pero la jornada terminó con caras largas volviendo por Almirante Brown y buscando explicaciones para la derrota 2-3. El segundo desató un festejo descontrolado porque fue casi en tiempo cumplido y sirvió para que Boca se ponga 2-1 y gane un partido increíble con dos jugadores menos que su rival.
Pero más allá de estas diferencias y en especial de la parva de años que transcurrieron entre el Nacional 1981 y el Clausura 2006, hay que sacarse el sombrero por los misiles que salieron disparados desde la zurda de Diego y desde la diestra del Negro.
Y sin decir agua va (?), Maradona e Ibarra buscaron y acertaron perfecto en el arco del Riachuelo casi desde la línea del lateral, sin anunciar mucho sus remates y con casi nada de ángulo para clavar la pelota arriba y sorprender a toda la Bombonera con Fillol y el Laucha Luchetti incluidos. Terribles golazos.
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Gracias a Guille por la colaboración

jueves, 22 de abril de 2010

Los goles del Chino Tapia a Central y a Ñuls en 1987





Bombonera, mismo autor, mismo arco y con bombazos al ángulo superior izquierdo de los arqueros, los goles del Chino Tapia a Central y a Ñuls en 1987 tiene hasta contextos muy similares: rivales rosarinos en ambos casos y partidos que arrancaron con Boca 0-1 abajo en el marcador. ¿Más coincidencias? Sí, como no. Los dos goles fueron entrando por la derecha del área, al comienzo del segundo tiempo y permitieron una levantada de Boca para terminar finalmente ganando por goleada las dos veces.
El que le hizo a Lanari de Central fue el 22 de febrero de 1987 por la segunda rueda del campeonato 1988/87. Fue a los 10 del segundo tiempo tras un muy buen desborde del Bolita Melgar por la derecha. Significó el 1-1 parcial y a partir de ese momento, Boca borraría de la cancha al futuro campeón dándole una linda paliza futbolística que terminó en triunfo 4-1.
El que le hizo a Ñuls fue casi tres meses después. Más precisamente el 31 de mayo de 1987 por la semifinal revancha de la Liguilla. A los 2 minutos del segundo tiempo y con el partido 1-1, el Chino tiró una pared entrando al área grande y esta vez le dio con la de palo para clavarla arriba y hacerla inalcanzable para el Gringo Scoponi. Con ese gol, Boca se puso 2-1 arriba para terminar ganando al trote por 5-2.

lunes, 22 de febrero de 2010

Los goles de Abramovich en 1987 y Soñora en 1990 a Racing





Estos dos biandazos (?) que se metieron en el arco de la Academia tienen muchísimas cosas en común y sólo un par de detalles de color que los diferencian. Entonces nada impide robar lucirnos con otro post.
Tanto el gol de Abramovich como el de Soñora fueron a Racing, en cancha de Vélez, en el arco que da a Reservistas Argentinos, entrando por la derecha del ataque boquense y con tiros que sorprendieron a dos ex arqueros de River como Fillol y Goycochea. Pero ojo que también sorprendieron y bastante hasta a los propios hinchas de Boca.
Si queremos seguir, podriamos darle con que ambos fueron sobre la hora y en jornadas de calor agobiante. El del Ruso, 8 de febrero de 1987 por la segunda rueda de la temporada 86/87, fue a los 43 del segundo tiempo. Y el de Chiche, 18 de noviembre de 1990 por el Apertura 90, faltando ocho minutos. Y lo más importante: sirvieron para ganar 1-0 ambos clásicos. ¿Es coincidencia que ambos goles fueron hechos por marcadores de punta? Para el debate. Soñora jugó ese partido como volante y recién un año después bajaría a la defensa.
Para los que ven el vaso medio vacío (?) van algunas diferencias. En el del Apertura 90 hizo de local Racing, se jugó por la mañana y Boca usó medias blancas.

lunes, 8 de febrero de 2010

Los dos tiros libres del Mono Perotti a River en 1980





A todos los que inflaron a nivel de hazaña que Gallardo clavara dos goles de tiro libre contra Boca durante 2009, hay que avisarles que de ninguna manera es un hecho inédito. Es más, el Mono Perotti lo hizo casi 30 años antes y también a un Pato que, a diferencia del nuestro al borde del retiro, atravesaba quizás los mejores años de su carrera: Ubaldo Matildo Fillol.
Ambos goles, golazos, fueron en la Bombonera, al palo de la barrera y sobre la hora, pero en circunstancias bastante diferentes. El primero, el 2 de marzo de 1980, fue faltando 7 minutos y sirvió para decorar y cerrar la dura derrota 2-5 por la primera rueda del Metro. Pasemos rápido al otro.
El segundo en cambio, exactamente ocho meses después y por el Nacional, fue faltando 3 minutos y sirvió para ganar 1-0 y festejar ese triunfo como se debe. ¿Por qué? Ese River venía mojando muy seguido a nivel títulos y, cosa rara, a nivel superclásicos también. Con la victoria abrochada, la Bombonera se vino abajo en el desahogo que sirvió para cerrar con una flor de sonrisa un año bastante pobre.

domingo, 3 de enero de 2010

Brindisi a San Lorenzo en 1981 y a Platense en 1982




No descubrimos nada al decir que Miguel Ángel Brindisi fue un jugadorazo clave en su paso por Boca. Dueño de una pegada como pocas, Miguelito se cargó el equipo al hombro ante las ausencias por lesión de Maradona. Y en el 82, directamente tomó las riendas tras la ida de Diego al Barça.
Como si eso fuera poco, fue autor de varios goles, muchos de ellos recordados aun hoy, más de veinticinco años después.Y en tren (?) de seguir buscando parecidos, rápidamente saltan a la vista dos de sus tantos. El que le metió al Flaco Cousillas en el 4-0 a San Lorenzo por la segunda rueda del Metro 81 y el que le metió a Biasutto en el 4-1 a Platense por la fecha dos del Metro 82.
Más allá de la similitud en la cantidad de goles hechos por Boca en ambos partidos jugados en la Bombonera, los goles tuvieron varias coincidencias y un sello inconfundible. La pegada precisa nacida en el botín derecho de Brindisi. Miguel eligió definir de emboquillada en ambas oportunidades para dejar sin ningún tipo de chance los intentos desesperados de los arqueros por atorarlo.
El que le hizo al Ciclón fue el tercero y el que sufrió el Calamar fue el cuarto. Los dos fueron en segundos tiempos y en furiosos contrataques sobre el arco de Casa Amarilla ante rivales jugadísimos en ataque.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los dos de Maradona a Instituto en el Nacional 81




La verdad que si los dos goles del Diego a River en el 81 parecieron mellizos, habría que ponerse un poco más rigurosos y decir que los que le metió a Instituto en el Nacional de ese año fueron directamente gemelos.
Y encima, con el agravante (?) de que los hizo en el mismo partido, en el mismo arco y con apenas cinco minutos de diferencia: a los 14 y a los 19 del primer tiempo. Munutti, arquero de la Gloria, agradecido.
Las dos joyas fueron un calco. Pelotazo largo, Diego encarando solo hacia el área y ante la tímida salida del uno cordobés, emboquillada precisa para inflar la red en el Chateau Carreras. El resultado final fue un contundente 4-1, que aunque ya escapa (?) a este post, incluyó un tercer gol de Maradona y otro del Chino Benítez.

lunes, 12 de octubre de 2009

Los dos de Maradona a River en el 81




Como sin querer queriendo inclinar la balanza en el reciente debate (?) de si el Diego es ídolo de Boca o no, llegó la hora de ponernos un poco nostálgicos, retroceder veintiocho años y situarnos tal vez en el preciso momento en que el Diez se metió definitivamente en el corazón de la hinchada.
El viernes 10 de abril de 1981, viernes Santo para ser más precisos, un verdadero diluvio cayó sobre Buenos Aires. Y por la noche, hora señalada para el comienzo del superclásico por la fecha 10 del Metro, en la Bombonera caían literalmente de punta y no había paraguas que aguante. Hecha la introducción, solo resta clavar los frenos en el minuto 22 del segundo tiempo.
Con Boca ganando 2-0 gracias a dos estiletazos de Miguelito Brindisi y la Bombonera encaminándose a una fiesta, Cacho Córdoba tomó la pelota en su puesto, sobre la izquierda de la defensa de Boca, y se mandó una patriada gambeteando camisetas de River a lo loco. Tras cruzar toda la cancha en diagonal y llegar a la derecha del área de Casa Amarilla, enganchó y tiró el centro al medio del área. El que venía entrando era el Diez con la camiseta de Boca llena de barro. La paró, le salío Fillol y lo dejó tirado en el pasto enganchando hacia adentro y gambeteándolo. Cuando iba a definir,esperó unos segundos para dejar que llegue desesperado el Conejo Tarantini, quien voló en la línea del arco para tratar de atajar aunque sea con la mano la definición magistral de Maradona. Golazo, delirio, paraguas que volaban por el aire y partido liquidado.
Pero como si semejante obra no fuera suficiente, en la segunda rueda de ese campeonato, Diego Armando le sacó fotocopia al gol e hizo uno casi igual pero en el estadio Liberti. Tras un centro de Pichi Escudero y un cabezazo fallido del Mono Perotti, le pelota se elevó y terminó cayendo en los pies de Maradona que casi estaba entrando sobre la derecha del área chica. Le salió Fillol, lo gambeteó abriéndose sobre su derecha y picó la pelota para pasarla por arriba del despelote que era el área de River. El que llegó desesperado al cierre sobre la línea del arco fue nuevamente el Conejo Tarantini, quien en un último esfuerzo intentó saltar y sacar la pelota de cabeza pero no hizo más que hacer el ridículo por segunda vez. Nuevamente golazo y nuevamente delirio, aunque esta vez sin paraguas tirados al aire pero viendo al Diego saltando con los puños apretados frente a la soleada pero siempre fría San Martín.
El romance iniciado con un no rotundo a la oferta para jugar en River, más su arribo a Boca, fue tal vez sellado a fuego con estos dos goles casi calcados.