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martes, 30 de junio de 2015

Boca vs LIbertad


Hubo una época donde la Copa Libertadores no se televisaba mucho y no había dueños del circo que pusieran condiciones. ¿Qué pasaba entonces? Los monos jugaban y trataban de ganar matándose a patadas ante la mirada de los árbitros que, o eran localistas, o de temerosos nomás, daban vía libre para que sea lo que Dios quiera. En resumen, la ley de la selva (?).
En ese contexto de pura hermandad latinoamericana se cruzaron Boca y Libertad de Paraguay en la Bombonera el 14 de julio de 1977 por el grupo semifinal de la Copa. Si la Libertadores era prácticamente un ring con pasto, ni hablar si lo que había en juego eran dos puntos para acceder a una inminente final.
Así las cosas y bajo la atenta pero algo pasiva (?) mirada del árbitro uruguayo Fortunato empezaron las acciones. Con el correr de los minutos las llegadas a los arcos eran migajas comparado con la carnicería desatada tras el revés de zurda y a mano abierta de Juan Espínola a Felman. Acto seguido Tarantini lo bajó a Fleitas y se produjo el primer remolino de la noche. Remolino en donde el Chapa Suñé y Benítez Isasi se agarraron a golpes de puño.
Tras algunos minutos de pura confusión, el partido se reanudó e inmediatamente Eugenio Morel cayó al suelo y tuvo que ser retirado en camilla con fisura de costilla. Todos los ojos apuntaron a Pernía ya que un par de minutos atrás había sido atendido por Morel. Pero el Tano por supuesto negó todo (?).


A partir de ese momento los jugadores de Libertad empezaron a formar fila para romper a Pernía. El más vehemente fue Bernardo Benítez que a los 8 minutos del segundo tiempo y en la misma jugada le tiró una plancha, un codazo y una trompada al Tano. A esa altura había algo llamado árbitro que ya no pudo dibujarla más y tuvo que echar a ese Benítez mientras Pernía se levantaba con sangre en el rostro. Claro que Benítez nunca imaginó que mientras abandonaba el campo de juego, iba a recibir un quirúrgico derechazo en el estómago por parte del Ruso Ribolzi. Del partido, ni noticias (?).
La escena siguiente muestra a Colman entrándole muy fuerte a Mouzo y un nuevo remolino en donde Ribolzi y Carlos Espínola se revolearon un par de manos. Nada nuevo a esta altura pero que, ya con un Fortunato algo cansado, provocó la expulsión de ambos a los 28 del segundo tiempo. 
Dos minutos después hubo un empujón en el área sobre Felman y el juez cobró penal para Boca. Penal que Mouzo iba a desviar para que los paraguayos se creyeran más cerca que nunca de la hazaña. Pero no. A los 36 llegó por fin el bendito gol de Boca. Por si a alguien le interesa (?), lo hizo Daniel Severiano Pavón. La conquista xeneize liberó a los paraguayos de cuidar el cero para enfocarlos en lo verdaderamente importante. Redoblar fuerzas y seguir pegando.
Sobre la hora hubo un tiro libre contra el arco de Boca y se vio como nunca en la noche el arribo de la tropa guaraní al área de enfrente. ¿A buscar el empate? No señor. A llevarse la cabeza de Pernía. Pero evidentemente hubo un error de cálculos y en el tumulto el que cayó fue Mouzo.


Los minutos finales se fueron mientras los jugadores de Boca buscaban como sea vengar el golpe a Mouzo. El Chapa Suñé lo pisó a Colman y el cierre estuvo a cargo de Tarantini bajando una plancha criminal. El 1-0 fue inamovible y clave para la suma y clasificación a la final contra el Cruzeiro de Brasil. 

viernes, 24 de abril de 2015

Tesare vs Luque

Iban exactamente 25 minutos de ataques boquenses incesantes sobre el arco que da hacia el Riachuelo.  A esa altura el marcador estaba 2-0 con goles de Brindisi y Pernía y Pumpido hacia malabares para evitar mas goles. Todo era calma (?) hasta que Tesare noqueó a Leopoldo Jacinto Luque de una trompada. Acción que le valió la expulsión inmediata de Teodoro Nitti.
Lo de todo era calma es un decir ya que Pernía había dado y recibido como en la guerra. Una guerra personal contra el Turco Alí. Y el partido se picó, obvio.
Mientras en el vestuario visitante Luque se paseaba todo cortado, Tesare trataba de encontrar respuestas a una acción hermosa repudiable que claramente hipotecaba su lugar en el equipo titular de Marzolini:  “Luque me escupió, me insultó y yo perdí la cabeza. Claro, estoy arrepentido, si lo hubiese pensado un segundo no lo hacía. Es una pena, porque quería quedarme con el puesto ahora que me siento tan bien físicamente”
Aquel 22 de marzo de 1981, Boca bajó la cortina tras la roja, reguló y mantuvo el 2-0 a Unión por la sexta fecha del Metro..

lunes, 29 de abril de 2013

Pernía vs Marangoni

Allá por fines de 1979 Boca iba transitando los últimos días del primer ciclo del Toto Lorenzo, ya sin los brillos del éxito deportivo a cuestas como en años anteriores, pero con algo innegociable para aquel grupo de jugadores y cuerpo técnico: respetar la camiseta de Boca y hacerla respetar a la fuerza si era necesario. Y mucho más en la Bombonera. 
En ese marco, se dio un correctivo del Tano Pernía a Claudio Marangoni en el Boca 0 San Lorenzo 0 de la séptima fecha del campeonato Nacional. Y cuando decimos correctivo hablamos lisa y llanamente de golpe de puño de Pernía en el rostro de Marangoni tras una montonera por un foul en mitad de cancha. Circunstancia que Maranga quiso dar por finalizada copando la parada. 
Pero con un Tano Pernía en el equipo, nadie podía pensar en un jugador de otro equipo sacando pecho en el círculo central de la Bombonera. Aquel 14 de octubre del 79, el Tano le puso límites a Marangoni y Gnecco, de tarjeta roja muy pero muy fácil no tuvo más que echarlos a los dos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Caniggia vs Cerro Porteño

¿Qué recuerdo nos quedó del Boca 2 Cerro Porteño 0 jugado el 21 de agosto de 1997 en el estadio Municipal de Formosa?
Podriamos decir que el de un amistoso que se ganó con goles de Pepe Basualdo y Matellán, lo que de por sí ya sería un post aparte. También el del significativo regreso de Caniggia a ponerse la azul y oro. O incluso, el de un Boca dirigido por el Bambino Veira que trataba de ajustar detalles de cara a su gran obsesión: ganar un campeonato local en una época donde mirábamos las vueltas olímpicas de River y Vélez.
Pero, nada de eso. El recuerdo que queremos remarcar es el de la interesante tangana (?) que se armó promediando el primer tiempo. Escaramuza que tuvo como protagonista a Caniggia, quien tras recibir un par de guadañazos, saltó a poner orden entre los jugadores de Cerro Porteño.
Todo quedó en algunos empujones y cachetazos que volaron en el aire bajo la atenta mirada de Ángel Sánchez. Nada grave y que resalta dos cosas: uno, la hermandad latinoamericana. Y dos, que no hace falta jugar Copa Libertadores para dar estos espectáculos.
La formación inicial de Boca esa noche fue: Guzmán, Sergio Castillo, Traverso, Matellán, Pineda, Pepe Basualdo, Cagna, Leche La Paglia, Diego, Manteca Martínez y Caniggia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Bilardo vs “Pepe” Basualdo

Tormentoso como pocos ciclos, la estadía de Bilardo en Boca tuvo chispazos antológicos. En realidad los que fueron antológicos eran los motivos que encontraba Bilardo para separar gente, cortar cabezas y hasta proscribir jugadores. Y entre cambiar la camiseta con los rivales hasta entrenar con las medias bajas, tenemos el caso “Basualdo”.
Tras la polémica goleada 1-5 sufrida contra Vélez el 16 de junio de 1996 por el Clausura, Bilardo tomó rápidamente dos decisiones. Primero, prohibir el contacto diario del plantel con la prensa. Y segundo, separar al Pepe Basualdo del plantel.
El sábado siguiente a la goleada, tras cinco días sin dirigirle la palabra al Pepe, Bilardo se paró frente al plantel en el Sindicato de Empelados de Comercio en Ezeiza y dio el equipo que iba a enfrentar a Banfield. Tras dar los nombres y saltear olímpicamente a Basualdo, lo miró y le dijo: ”...Pepe, si querés te puedo dar explicaciones”. Basualdo enfiló a los vestuarios, agarró el bolso y se fue de Ezeiza en llamas rumbo a su casa.
Privarse de Basualdo en un Boca que iba a tener ausencias obligadas como la de Navarro Montoya, Fabbri, Mac Allister y Maradona, era sin dudas una muestra de poder y una medida disciplinaria que buscaba ser ejemplificadora para con el resto de un plantel que de a poquito se iba desmadrando. ¿Qué pasó exactamente con Basualdo?
El jueves 20 de junio, cuatro días después de la goleada, Basualdo cumplió 33 años y a la noche, organizó un festejo en Ski Ranch. Con Mac Allister, Manteca Martínez, Fabbri, el Kily y Yorno en la lista de invitados, la cosa siguió un poco más allá de la medianoche y eso enfureció a Bilardo.
Al día siguiente en el entrenamiento encaró directo al Kily: “...¡pero ustedes están locos! ¿Cómo van a festejar un cuimpleaños después de perder 5 a 1? No se puede creer. Vos te salvaste, pero la próxima...”. El “vos te salvaste” significaba al mismo tiempo que alguien no se había salvado. Y ese alguien era Basualdo. ¿Por qué? Porque el mismo domingo 16 de junio, horas después del 1-5 en Liniers, Basualdo estuvo de cuerpo presente en el cumpleaños de Trotta. Y acá hay dos versiones. Que Bilardo se enteró porque alguien de la fiesta le avisó. Que Bilardo había mandado un detective para que siguiera a Basualdo. La persecuta para con el Pepe venía de un par d emeses antes cuando, Basualdo había ido al cumpleaños de Verón. Allí Bilardo lo puso en aviso: “...si ellos se acuestan tarde, dejalos. Pero vos cuidate, no tratés de seguirles el ritmo..:”.
El domingo contra Banfield, Basualdo pasó por la Bombonera para saludar a sus compañeros, luego se ubicó en una platea junto a Mac Allister, Navarro Montoya y Fabbri para mirar el triunfo 3-2 y al irse habló con el corazón en la mano: “...esto va a cambiar la relación que teníamos con Bilardo. Lo seguiré respetando, pero el vínculo que queda será el de técnico - jugador, nada más. Cuando me necesite para jugar, allí estaré. Cuando no, me quedaré con mi familia... Tengo la conciencia muy tranquila, mi señora sabe perfectamente donde estuve...”.

lunes, 20 de febrero de 2012

Palermo vs Hinchas de Gimnasia

Hasta aproximadamente las 18.30 del domingo 7 de diciembre de 1997 no había pasado nada raro en la cancha de Gimnasia. Boca llegó en el Flecha Bus, se bajó y enfiló al vestuario visitante entre insultos de algunos hinchas locales que buscaban especialmente a Martín Palermo como blanco predilecto. Hasta ahí, todo bárbaro (?).
El tema es que después hubo un partido donde pasaron algunas cositas que terminaron desembocando en lo que pasó. Un interesante cachengue en el playón.
Faltando un minuto para terminar, el Boca de Veira, se arremangó y salió de la cueva para tirar un par de centros a ver si pasaba algo. Y pasó. Palermo cruzó un cabezazo, fue gol y se besó sus botines Puma rojiblancos. Al toque terminó el partido y se desató el carnaval en la tribuna de un Boca en ese momento puntero, aunque River recién empezaba a jugar contra Independiente por la fecha 16.
Casi a las siete de la tarde salieron los jugadores de Boca bañados hacia el micro y la caminata de Palermo fue interceptada cuando un hincha de GImnasia lo corrió de atrás y le tiró una patada voladora a la altura de la cintura.
Mientras le gritaban algo así como (?) “...Palermo hijo de puta, de acá no te vas vivo...”, gente de utilería de Boca y más hinchas del Lobo armaron un scrum donde hubo empujones, manotazos, trompadas y más insultos. El playón fue tierra de nadie y hay que decir que Palermo terminó sacándola muy barata, ya que tras tirar un par de manos, llegó vivo y sin heridas al micro.
Casi al anochecer se confirmaba que el agresor estaba preso. Noticia que sirvió para que Palermo hiciera cable a tierra tras una jornada intensa: “...yo no le hice ningún gesto raro a la gente de Gimnasia, ni los provoqué. Ellos se la agarraron conmigo por mi pasado como jugador de Estudiantes y porque les metí el gol en el último minuto...”.
Al recordarle que no hizo gestos, pero estaba este temita de los botines, Palermo tuvo que dar algunas explicaciones: “...los botines los usé toda la semana y los besé porque hice el gol de la victoria en el minuto final y porque tienen los colores de Estudiantes. Quizás a ellos les haya dado bronca pero hasta a Griguol lo saludé. A mi me insultaron desde que bajé del micro, me tiraron cosas, me escupieron...”.
Sin embargo no todo terminó tan color de rosa. Algunos hinchas del Lobo se autoconvocaron y quisieron marchar hasta la casa de Palermo en La Plata para ir a buscar a la familia. Iniciativa (?) que fue abortada por un importante operativo de seguridad de la policía platense.

martes, 8 de noviembre de 2011

Barra brava de Boca vs Hinchas de Boca

Agitados días extrafutbolísticos los de Boca allá por comienzos del año 2000. Porque lo que es dentro del campo de juego, el equipo de Bianchi marchaba firme y a paso redoblado hacia objetivos inimaginables meses atrás: meter triple corona de Libertadores, Apertura e Intercontinental para cerrar un año a toda orquesta. Claro que en el medio hubo bastante basura debajo de la alfombra.
Durante los primeros meses de 2000 la CD tomó la firme decisión de no entregar más entradas a la barra brava. Cosa que puso en estado de alerta y movilización a los muchachos. Primero por verse impedidos en su costumbre de entrar gratarola a la Bombonera. Y segundo, cuando cayeron en la cuenta que la reventa iba a empezar a dejar fortuna pero no en sus bolsillos sino en otros. Cortado el chorro, los bombos empezaron a sonar para quejarse largo y tendido.
Así pudo verse climas de tribuna enrarecidos durante mayo en los históricos choques contra River por la Libertadores. Pero el mar de fondo siguió creciendo hasta límites insospechados, como el de hacer suspender a propósito el partido contra Ñuls en Rosario para que Boca pierda los puntos. Una pinturita (?). Si encima vemos que el Tribunal quitó puntos y el que terminó siendo campeón fue River, la jugarreta no daba para recordarla muy simpáticamente.
La obtención de la Copa pareció calmar las aguas, pero con el comienzo del Apertura, la guerra hizo volar esquirlas para todos lados y casi ningún protagonista del mundo Boca se mantuvo neutral. Empezaron los insultos directos contra Macri y hasta hubo escalinatas vacias y meetings (?) en la tribuna Natalio Pescia a modo de protesta (foto). La cuerda se tensó aun más.
Macri trató de hacerse el boludo de minimizar el tema pero cuando la barra lo insultó a viva voz contra Olimpia por la Mercosur, tuvo que blanquear definitivamente la situación: "...a nadie le gusta que lo insulten, pero es parte de lo que puede suceder por ser el presidente de Boca. Igual, estoy tranquilo porque sé que estamos haciendo las cosas como corresponde. Nada más...".
Lo que hasta ese momento era un claro enfrentamiento entra dirigencia y barras, como los hubo de cientos a lo largo de la historia del fútbol, terminó derivando en un hecho inédito ocurrido el domingo 17 de septiembre de 2000: una guerra declarada entre la barra brava de Boca y el resto de los hinchas presentes en la Bombonera.
Antes del arranque del partido en cuestión, contra Almagro por la séptima fecha del Apertura, hubo tiempo para la entrega de panfletos por parte de los barra brava. Un comunicado que estaba firmado por el "Jugador Nro. 12" y trataba de explicar por qué se dejaba un hueco vacío en el medio de la segunda bandeja: "La dirigencia actual, pese a tener bien el club, se olvida de la fiesta del domingo. En otros partidos, las hinchadas entran banderas largas, sombrillas, bengalas, papelitos y nadie dice nada. Y eso, todos lo saben, es porque algún directivo capacitado y frontal colabora con la fiesta sin hipocresías. Mientras tanto se le siguen dando entradas a diputados, empresarios y amigos y hoy no hay populares para los que se bancaron las malas, para los hinchas a los que los mismos dirigentes les pedían que fueran a la cancha cuando no se ganaban campeonatos".
Como el partido contra Almagro ya a los 23 minutos del primer tiempo estaba definido gracias a los goles de Palermo de penal y el Chelo Delgado, los segundos cuarenta y cinco minutos fueron un embole armado entre lo que te frizaba los 2-0 los Boca de Bianchi y la impotencia del Tricolor. Así que para matar el aburrimiento, los que dieron el puntapié inicial fueron los de la barra cantando "...ay, ay, ay, ay / qué risa que me dan / si no canta la Doce / esto parece un funeral...". En otro contexto tal vez el cantito hubiera pasado de largo, pero el temita (?) de las bombas en Rosario estaba todavía muy latente en el imaginario popular. Así que Socios Sur arrancó una especie de respuesta a la que se terminó acoplando todo el estadio: "...paguen la entrada / la puta que los parió...".
La barra siguió en la suya pero pronto vio como toda la cancha se le venía encima con otro hit: "...ole-lé / ola-lá / si no quieren a Boca / no vengan nunca más". Ya no habría retorno. La segunda bandeja de Casa Amarilla elevó la voz pero se vio superado por la cantidad de hinchas que cantaban en su contra. Así que, fiel a su modus operandis, cayó en la burda amenaza: “...sol y luna, sol y luna, sol y luna, sol y luna, no se hagan los boludos o le copamo’ la tribuna...”. El aviso iba principalmente dirigido a la tribuna de Socios Sur, el motor que encabezó la protesta. Como siguió la guerra y el clima se puso todavía más pesado, la barra dejó un mensaje pensando en lo que iba a pasar siete días más tarde en cancha de Huracán: “...y ya lo ve, y ya lo ve / de visitante / te quiero ver...”. Sin palabras.
La barra, enojada por el tema de las entradas y ya con el dato de que en la próxima Asamblea de Representantes del club se iba a tratar la expulsión como socios de Rafael y Fernando Di Zeo, terminaba de abrirse otro frente de batalla con los hinchas de Boca.
Con el correr de las fechas, el arrasador paso del equipo de Bianchi terminó subiendo a todos al mismo barco y se pudo vivir una especie de pacto de no agresión. De modo que jornadas tan penosas como aquel domingo contra Almagro ya no se verían nuevamente.

jueves, 27 de octubre de 2011

Alberto J. Armando vs. Dante Panzeri

El inolvidable presidente de Boca, Don Alberto J. Armando, tuvo a lo largo de su etapa dirigencial, enfrentamientos varios. Con jugadores, técnicos, dirigentes de clubes y de asociaciones rivales, dirigentes de su propio club y periodistas. Una pelea muy singular fue la que protagonizó con el polémico periodista Dante Panzeri. 
Los dos protagonistas de esta historia habían cultivado una gran amistad durante muchos años. Se habían conocido a fines de la década del 30 en San Francisco, Córdoba, donde Armando era gerente general de una concesionaria Ford y Panzeri periodista del diario “La voz de San Justo”. Según cuenta Armando, como a ninguno de los dos le gustaba dormir la siesta, acostumbraban, en ese horario, juntarse en un café a charlar, tomar algo y jugar al tute y al chinchón. Además de vender autos, Armando gustaba de las carreras y se inscribió y corrió en tres de ellas sin obtener resultados trascendentes pero cumpliendo su sueño de participar en competencias con los grandes de esa época. Dante Panzeri, a través de sus contactos periodísticos, lo ayudó muchísimo consiguiendo publicidades varias para el auto de su, por entonces, amigo.
La relación continuó después en Buenos Aires cuando Armando armó allí su propia empresa y Panzeri comenzó a trabajar en la revista “El Gráfico”. Incluso, Dante lo alentó y apoyó muchísimo cuando se enteró que Armando quería ser presidente de Boca.
¿Qué provocó el distanciamiento entre ambos? En un reportaje en la revista mencionada anteriormente Armando lo explica así: “...la amistad se cortó por algo que nunca llegué a explicarme bien. Dante tenía un amigo que no tuvo suerte en la vida y andaba siempre necesitado. Una vez me pidió por él. Yo, ya estaba en buena situación y en esas circunstancias mucha gente cree que todo es posible. Confieso que nunca me gustó prestar dinero. Puedo hacer favores, gestiones por terceros, pero dinero no. Mi negativa a ese pedido deterioró mi relación con Panzeri...”.
A partir de allí, Dante fue el crítico mas riguroso de Armando, atacó todos y cada uno de sus actos como presidente del club: “...yo jamás dudé de su honorabilidad periodística, siempre creí que sus ideas discrepaban con las mías, nada más que eso...” explicó Armando en el mismo reportaje.
Mas allá de sus palabras, el presidente de Boca fue acumulando bronca contra su crítico y en 1963 estalló todo. En el programa televisivo que conducía, Panzeri dijo que los jugadores del Santos de Brasil no querían venir a Buenos Aires a jugar con Boca, porque los jugadores xeneizes iban a quebrar a Pelé. Al escuchar estas palabras Armando enloqueció, tomó su auto y partió raudamente hacia el canal situado en esos años en Leandro N. Alem y Viamonte. Al llegar chocó en la puerta del mismo con un taxista que se bajó de su auto con un fierro en la mano dispuesto a agredir a quien lo había chocado tan imprudentemente. El tachero reconoció a Armando quien lo calmó diciéndole que no se preocupara por el arreglo y que lo llevara el día siguiente a su concesionaria.
¿Qué pasó entonces? Así lo contó Armando: “...cuando Panzeri me vio, le dijo a la audiencia que yo estaba en el canal, que no tenía más tiempo y que me invitaba para el próximo programa. Eso me enfureció mas. Entré en la escena, ignoré la mano que me tendía Panzeri y dije algunas cosas fuera de lugar...”.
Todo eso, irrumpir en el canal, interrumpir una transmisión, le costó al presidente boquense un serio problema judicial. Durante dos años tuvo que pedir permiso a un juez cada vez que debía ausentarse del país.
Para colmo de males quien estaba al lado de Panzeri era nada más y nada menos que Ernesto Lazzati, una de las glorias de Boca de todas las épocas, jugador varias veces campeón, técnico del equipo que obtuviera el título del año 54, ídolo total de la hinchada, y luego prestigioso periodista de la revista El Gráfico. Lazzati le extendió la mano a Armando, quien no sólo lo ignoró sino que le dijo en la cara “Usted es un traidor”.
El temperamental directivo boquense después reconoció su error: “...si hay algo de lo que me he arrepentido en mi vida, es de eso. Fue una consecuencia de la situación. Lazzati es un hombre de bien, un verdadero caballero...”. De Panzeri, ni una palabra.
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Autor Jorge Joffrés

jueves, 8 de septiembre de 2011

Independiente vs Boca 1976

Hermosa trifulca de dos equipos con mucha personalidad y bien coperos. Porque no jodamos, tanto el Independiente como el Boca de mediados de los setenta, por más que River era el equipo argentino que estaba a punto de perder jugar una nueva final de Libertadores, derrochaban agallas. A saber: Gatti, Pernía, Sá, Mouzo, Tarantini, Daniel García, Suñé, García Cambón, Mastrángelo, Veglio y Felman por el lado de Boca. Y Quiroiga, Bertolé, Villaverde, Enzo Trossero, Ricardo Elbio Pavoni, Saggioratto, Semenewicz, Bochini, Percy Rojas, Astegiano y Bertoni por el lado del Rojo, que esa tarde del 13 de junio de 1976, hacía de local en cancha de River por la primera fecha de la Zona Campeonato del Metro 76.
Y el partido se puso espeso tras el descuento de Percy Rojas a los 12 del segundo tiempo. ¿Por qué? Imaginamos que con Trossero, el Chivo Pavoni, Pernía y Suñé juntos la garantía de un Viet-Nam (?) es inminente. Pero lo que pasó en concreto fue que Independiente arrinconó a Boca y lo tuvo contra las cuerdas casi media hora. Pero el equipo del Toto Lorenzo dio una gran muestra de carácter jugando como si fuera la final del mundo. Ojo que aparte de carácter, hubo picarescas (?) como para tratar de poner nerviosos a los jugadores de Independiente.
Faltando un minuto, Veglio entretuvo la pelota cerca del banderín del córner. La técnica del Toti consiguió freezar los segundos finales del partido cosa que enardeció al volante rojo Semenewicz. El Polaco le entró con todo a Veglio para sacarle la pelota pero para dejarle los tapones de recuerdo también.
El Toti cayó al piso y todo Boca se fue encima de Semenewicz, Pernía a la cabeza. Hubo trompadas, manotazos y empujones atentamente mirados por el juez Barreiro y por Mouzo, Sá, Gatti y Quiroga, los únicos jugadores que no participaron de la pelea y trataron de separar. Los 18 restantes se atendieron de lo lindo durante dos o tres minutos en los que no faltaron las corridas.
Sobre el cierre mismo del partido, Barreiro decidió expulsar a Pernía y a Semenewicz. Telón lento que fue festejado ruidosamente por la multitud boquense que se negaba a abandonar el Monumental mientras cantaba: “...no pasa nada, no pasa nada, adentro pega Boca, afuera pega la hinchada...”.
En los vestuarios, algunos protagonistas trataron de contar lo sucedido en el campo de juego, donde los incidentes finales se habían robado todas las miradas. Y arrancó el Tano Pernía: “...fui a separar, a decirle a Semenewicz que no tratara así a Veglio. Después hubo empujones, gritos. ¡Qué se yo! Me tocó a mi la expulsión...”.
Bastantes más cerebrales, Sá y Mouzo dijeron lo suyo. Pancho Sá: “...son cosas del fútbol. El partido estaba un poquito “picado”, vino esa acción del Polaco y del Tano Pernía y se armó. Yo traté siempre de separar. Somos todos amigos. Tanto en los rojos como en Boca. Fue una lástima lo que pasó, pero no hay que agrandar los hechos...”. Roberto Mouzo: “fue feo lo del final. Yo lo conozco bien al tano y sabía que no iba a pegarle a nadie. Pero se arremolinaron todos y se armó. Pernía no pegó, pero por ejemplo, Trossero estaba enloquecido. No lo podía parar por nada del mundo. Quería matarnos a todos....”.
Sin embargo, Juan Carlos Lorenzo fue el que ganó por goleada a la hora de hablar. De pie señores: “...a nosotros nos puede gana rcualquiera, pero nadie de guapo e Independiente nos quiso llevar por delante y así le fue. Tocamos y los enloquecimos. Sí, Boca tiene toque y sale rápido para aprovechar la velocidad de Felman. A Boca no lo para nadie. Ya estamos al 70% d elo que quiero. ¿Qué quiero? Un Boca campeón. Y eso se logra con sacrificio, con trabajo y jugando en bloque, tanto en defensa como en ataque. Y hoy además demostramos que de guapos no nos van a ganar. El Fútbol es para  vivos, pero vivos con “v” corta. Pues si sos vivo con “b” larga, ésa es la “b” de bobos. Aquí ganamos y chau...”.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cristian Luchetti vs Bichi Borghi

En tren de seguir con el vicio (?) de casi abrirse un frente de batalla por día, las últimas horas de Claudio Borghi como director técnico de Boca fueron prácticamente a encontronazo limpio.
Y si le sumamos los chusmeríos de gran parte del periodismo más la inminencia del superclásico del martes 16 de noviembre por el Apertura 2010, podemos imaginar tranquilamente el mejor de los climas (?) en Casa Amarilla durante los entrenamientos de ese noviembre.
De cara al choque con River, uno de los rumores aseguraba que le había llegado a Luchetti la hora de dejar la titularidad tras un rebote larguísimo contra Argentinos Juniors días antes. El arquero no quiso chusmerío barato y fue a encarar directo a Borghi para confirmar la versión. Y el Bichi, evidentemente a esa altura no del todo lúcido para el cargo, lo chicaneó preguntándole si creía más en un rumor periodístico que en la palabra que él le daba para seguir siendo titular. A lo que el Laucha le hizo ver la poquísima autoridad que tenía sobre el plantel respondió que confiaba más en un periodista de turno que en Claudio Borghi.
El resultado fue tono de voz elevado, discusión, caras largas y arquero marginado del plantel. Todo muy a lo Boca 2010.

lunes, 22 de agosto de 2011

Navarro Montoya vs Chilavert

La foto, domingo 23 de abril de 1995 en cancha de Boca, congela el preciso momento en que se da inicio a una guerra sin cuartel entre los dos arqueros del momento y que si bien ya había tenido algunos tiros de bajo calibre, a partir de ese instante prácticamente no tuvo tregua. Pero vamos de a poco.
Por la novena fecha del Clausura, el Boca escolta le ganaba 1-0 al Vélez puntero y lo alcanzaba en la tabla de posiciones. En medio de un trámite áspero donde volaron los suelazos para todos lados, faltando dos minutos Elizondo cobró un foul de Mac Allister sobre el Turu Flores al borde del área de Casa Amarilla y sobre la derecha del ataque velezano.
Con el por entonces lejano antecedente de un gol convertido a Pontiroli de Deportivo Español, Chilavert se tocó el pecho pidiendo permiso a su banco para ir a ejecutar la falta. Bianchi dio el OK y la tribuna visitante estalló haciendo fuerza por el milagro. Ni hace falta mencionar la chiflatina que copó el clima de la Bombonera. La cosa es que el paragua tiró un bombazo al palo de un Navarro Montoya que voló hacia su derecha y sacó el remate al costado. La jugada siguió, vino un centro, el Mono la descolgó y mostró desafiante la bocha, mientras Chilavert volvía bien calenchu a su arco. Buenísimo.
El tema es que después del partido, y ya con el triunfo 1-0 en el bolsillo, el Mono redobló la apuesta: “...la verdad que prefería que le pegara Chilavert y no Pompei, porque Tito tiene el toque como para pegarle por arriba de la barrera al palo más alejado. Chilavert, en cambio, lo único que puede hacer es pegarle fuerte al palo del arquero...”. Palabras picantes que quedarían offside al año y pico. Pero sigamos.
Chilavert recogió el guante ipso facto en el mismo vestuario visitante de la Bombonera. Y fiel a su estilo: “...¿si me molestó que Navarro Montoya haya mostrado la pelota después de mi tiro libre? No, para nada, es lo único que puede mostrar, si no ganó nada...”.
La bronca entre los arqueros, en realidad venía de fines de 1994 cuando la Comisión Directiva del Círculo de Periodistas Deportivos decidió entregarle el premio Olimpia en fútbol al arquero de Boca. Chilavert quedó en llamas porque se consideraba merecedor de la estatuilla tras un año lleno de protagonismo y títulos internacionales con Vélez. Tiró tiros en todos los medios acusando al arquero e ídolo boquense de ser amigo del poder. Así que las palabras del Mono en abril de 1995 podríamos decir que terminaron de dejar en veredas bien distintas a los dos protagonistas.
Vinieron algunos meses de tensa calma en donde se autotitulaban y acusaban mutuamente de ser ferraris y fititos, pero llegó la última batalla: 17 de junio de 1996 en cancha de Vélez por el Clausura. Batalla que casi terminó pasando desapercibida luego de cinco goles locales, tres expulsados de Boca, el alambrado de la popular visitante derribado y el Diego pidiéndole explicaciones a Castrilli como ser humano (?).
Con el partido 1-1 tras un empate de Vélez en donde la pelota jamás ingresó al arco, el árbitro le cobró un tiro libre al Fortín desde una posición casi calcala a la de abril del 95 en cancha de Boca. Ahí es donde aquellas palabras del Mono, probablemente todavía rebotando en los oídos de Chilavert, plantearon un escenario de duelo. El paraguayó, contra todos los pronósticos y casi sin tomar carrera, la acarició suave y la puso arriba contra el palo de la barrera. Tan contra el palo que pegó en el ángulo y entró. La verdad, un golazo que dejó al Mono casi nocaut. Enseguida vino un penal mancha de Mac Allister a Pandolfi y otro gol de Chilavert que no sólo lo transformó en el primer arquero de la historia del fútbol argentino en meter dos goles en el mismo partido, sino que dio lugar a más cachengue entre los protagonistas.
Con la pelota abajo del brazo de Chilavert y a punto de ser colocada contra el pasto para patear el penal, el Mono se acercó y trató de apurarlo: “...¿qué te pasa? ¿Te querés hacer el guapo?...”. Pero Chilavert, experto en esas lides, lo terminó de noquear antes de hacer el gol: “...la verdad me das lástima. No tenés manos...”.
El tiempo del Mono en Boca llegaría a su fin unos meses después bajo la gestión de Bilardo. Novela que tuvo a Chilavert como un espectador de lujo que aprovechó la volteada para tirar municiones de todo tipo y calibre.

domingo, 24 de julio de 2011

"Tigre" Gareca vs Abel Gnecco

Seis años después de un enfrentamiento bastante pesado con un jugador de Boca, Abel Gnecco se vio involucrado en un nuevo incidente que también ganó tapas de diarios y revistas. Pero a diferencia del intento de ahorcamiento del Loco Salinas en el ‘78, lo ocurrido el 1 de abril de 1984 dejó a salvo su integridad física. No así su tarjeta roja.
Por la 1era. fecha del Metro 84 Boca visitó a Estudiantes en 1 y 57. Desde el vamos con un partido trabado y muy luchado, tral el gol local hecho por Fortunato a los 41 del primer tiempo, el Pincha redobló la apuesta haciendo tiempo, mechando mucho foul táctico y pegando algunos golpes. De la mano de Pasucci y Krasouski, Boca no se quedó atrás, pero al estar abajo en el marcador cayó en la trampa pincharrata y perdió de vista el objetivo principal de tratar de conseguir el empate.
Así, a pura impotencia de Boca, se fue dando la cosa hasta llegar a los 43 del segundo tiempo. Luego de un foul de Pasucci al Bocha Ponce, Gnecco cobró y Pasucci revoleó sus brazos en señal de queja. Siguió gesticulando unos segundos hasta que el árbitro lo llamó y le mostró la roja. La verdad, merecida, teniendo en cuenta que ya había metido varios trancazos y tenía amarilla casi desde el arranque del partido. Aunque el gran Roberto Pasucci, no compartió para nada la medida: “...la jugada de mi expulsión fue muy tonta. Después de tantas patadas, de tantos roces, me viene a echar por una esupidez...”. Genio.
La cosa es que ante la expulsión del defensor boquense, Ricardo Gareca se mandó un pique a fondo desde unos veinte metros hasta quedar cara a cara con Gnecco y poder vender un poco de humo protestando la sanción. En ese momento, el árbitro sacó nuevamente la roja de su bolsillo y expulsó a Gareca. Pero el Tigre no se quedó en el molde. Tiró un manotazo con su zurda y le revoleó la tarjeta haciéndole volar varios metros por el aire. Inédita acción para un tipo que había sido ídolo de Boca pero evidentemente la cadena la llevaba suelta para desandar los últimos meses en el club antes de su traspaso a River.
¿Qué dijo Gareca en los vestuarios?: “...le fui a decir que era injusto, que tuviera en cuenta lo que estaba en juego, que en medio de un partido el jugador no puede medir sus gestos. El tema es que me puso la tarjeta roja en la cara, con agresividad y yo la manoteé, eso lo recuerdo bien. Pero mi intención no fue esa. Ni menos hacerlo quedar mal. En esos momentos de nervios es difícil controlarse. Reconozco que fui a protestarle porque había expulsado a mi compañero, que no me gustó que me pusiera la tarjeta roja en la cara, pero no suise atacarlo..:”. No aclarés más por favor.
La retirada de Gareca fue vendiendo más humo besándose la camiseta de Boca de cara a los hinchas locales y en medio de una torrencial lluvia de proyectiles. El final fue derrota 0-1 y un Gnecco que le bajó varios decibeles al tema: “...no me insultó. Lo expulsé porque vino a protestar y porque en el primer tiempo lo había amonestado por el mismo motivo. No puedo decir que voy a poner en el informe. Ustedes vieron cómo fue, aunque creo que su intención no fue tan grave...”.
El informe que iba a terminar presentando Gnecco fue bastante más benévolo de lo que en un principio se especulaba. Cosa que derivó en una suspensión de 7 fechas para el delantero de Boca.

miércoles, 20 de julio de 2011

Alphonse Tchami vs Chilavert y Trotta

Pintaba para pezutti y terminó siendo pezutti nomás, el cruce entre el Boca de Marzolini y el Vélez de Bianchi por la fecha 9 del Clausura 95. Porque a los motivos futbolísticos, los de Liniers primeros con 13 puntos seguidos por Boca con 11, era obligatorio sumarles el prontuario de algunos protagonistas que aquella tarde prometían hacer de la Bombonera un ringside. Anotemos: Chilavert, Trotta, Zandoná, Sotomayor, Fabián Carrizo, Mac Allister, Vivas. Ojo que podríamos agregar a un Popeye Herrera o a Gamboa, pero como al final terminaron haciendo solo un par de fouls comunes y corrientes, zafan (?). El tema es que semejante desfile de pesos pesados necesitaban a un Elizondo de ojos bien abiertos. Cosa que no pasó y derivó en una infinidad de combates aquel domingo 23 de abril de 1995.
Y uno de ellos fue el entablado por Alphonse Tchami contra Chilvert primero y Trotta un rato después. Muy probablemente el camerunés haya sido el elegido para ser buscado de entrada con un par de fouls que quisieron ablandarlo un poco. Pero los zancazos fuleros que se comió terminaron provocando todo lo contrario.
Así fue que el africano, promediando el primer tiempo, empezó a devolver golpe por golpe. Y no sólo con las piernas y los codos, sino que usó un catellano muy básico en base a frases enseñadas por el Beto Márcico horas antes. Luego de un choque fuerte en una jugada de gol en el arco de Casa Amarilla, Chilavert quiso copar la parada y fue a encarar a Tchami. Quedaron cabeza a cabeza y hasta se amagaron sendos tucumanos, pero el camerunés entendió cómo venía la mano y le ganó de mano tirándole en la cara: “tu senora, puta...”, así derecho, con n y no con ñ. El arquero de Vélez sólo atinó a devolverle gentilezas con un muy poco original “...andá a la puta que te parió..:”. Pero Tchami lejos de comerse los mocos, empezó a moverse como pez en el agua.
Durante el segundo tiempo, Trotta quiso hacerse el vengador y fue a disputar una pelota con Tchami con toda la intención de revolearlo contra los palcos. Pero el nueve boquense se armó para la embestida y Trotta terminó rebotando y por qué no, pasando vergüenza.
Tras el penal de Manteca Martínez que definió el partido casi sobre la hora, hubo algunas palabritas más de Tchami hacia Trotta que terminaron de poner al defensor a 220v. Con el pitazo final de Elizondo hubo montonera en el círculo central donde pasó de todo: Trotta tirando piñas, Tchami empujando y metiendo suela, Chilavert poniendo carita de malo, Navarro Montoya como siempre separando y hasta el doctor Andreacchio recibiendo algunos golpes que buscaban como destinatario al camerunés.
Con varios decibeles menos y ya saliendo de las duchas, algunos trataron de explicar los detalles de semejante clima dentro del campo de juego. Vamos con Tchami: "...el problema no fue con Trotta, sino con Chilavert. Me insultó desde que empezó el partido. Me dijo "negro puto" y otras cosas. Después del gol le respondí...".
Trotta la fue de pobrecito y también dijo lo suyo: "...el Negro se equivocó. No puede ser que se haga el vivo después del gol. Nos insultaba en francés y nos hacía gestos. Fue un desubicado...".
Para cerrar, pongamos los fideos, que Chilavert no se iba a perder la oportunidad de tirar un par de misiles: "...perdimos bien, pero me extraña que los de Boca festejen tanto a ese Tchami. Me asombra que con la trayectoria que dicen que tiene tenga los pies cuadrados...".

jueves, 14 de julio de 2011

Guillermo Cóppola vs Domingo Corigliano

Flor de malambo tuvo que bailar Domingo Corigliano a escasas horas de haber asumido como presidente de Boca. Tras ganar las elecciones por muy poco margen, recorrió la miseria instalada en La Candela y enseguida recibió de regalo el caramelito (?) que el plantel profesional no viajaba a Córdoba a enfrentar a Instituto el jueves 22 de diciembre de 1983 por la última fecha del Metro.
Los días previos hubo intensas negociaciones que hicieron agua por todos lados y finalizaron con la dirigencia armando a dedo un equipo de emergencia con juveniles para dar la cara en Alta Córdoba. La jornada, mal parida desde el vamos, terminó con un baile infernal de La Gloria que terminó en derrota boquense 1-5. Cuando iba tres goles abajo, Nelson Iturrieta dejó un penal en las manos de Delménico. Pero nada sirvió de atenuante para una paliza futbolística con un claro origen institucional. Pero ¿qué pasó concretamente?
Que hable (?) Guillote: “...yo represento al plantel de Boca, le guste o no le guste al señor Corigliano. En este momento pienso que hay un problema de celos, aparte del económico: son de él hacia mi. Me gané ese reconocimiento del grupo cumpliendo con hechos y con realidades. El señor Corigliano debe hacer lo mismo. Tampoco puede decir que desconocía el problema. Fuimos muy claros con él cuando estuvo en La Candela el jueves de la semana anterior. Le dijimos que no íbamos a enfrentar a Platense si antes no nos pagaban lo adeudado: once puntos de premio y el sueldo del mes de noviembre, lo que representa unos 500.000 pesos argentinos. Nos pidió que revéamos la actitud porque él recién asumía el lunes 19 de diciembre. Accedimos en consideración al momento institucional del club y porque prometió regularizar el pago al día siguiente. El martes fui y se excusó diciendo que tenía un compromiso protocolar en la AFA. Hablé con el tesorero Martínez Sosa y me tranquilizó jurando que al día siguiente, miércoles 21, iban a pagar aunque sea una parte de la deuda, que nos iban a llamar. Como no llamaron, llamé yo. Hablé con Corigliano: “Mirá Mingo, ya son varios malentendidos. El jueves pasado en La Candela, cuarenta jugadores escucharon que se pagaba el martes y ya son las diez de la noche del miércoles y la plata no aparece. Hay algunos muchachos que salen de vacaciones y necesitan el dinero”. Me contestó que la licencia del plantel era a partir del viernes 23, cosa que contradecía una orden del Zurdo López que ya había liberado a los que no jugaban en Córdoba. Le propuse que me diera un cheque o un valor para que le mostrara a los jugadores. Se ofendió: “la palabra del presidente de Boca vale más que un cheque”. Y enseguido pospuso el pago para el viernes cuando me dijo: “que los jugadores viajen tranquilos. Cuando vuelvan de Córdoba van a cobrar”. Por las dudas en la madrugada del jueves me comuniqué con el vicepresidente Pedro Orgambide y ahí tuve la evidencia de que no tenían el dinero: “ya hablamos con Grondona, todo se va a solucionar”. Corigiliano sabía que en la caja de Boca se iba a encontrar con un clip y dos alfileres. El mismo jueves 22 afrimó en Sport 80 que la plata estaba a disposición del plantel. Lo escucharon con sus propios oídos tres jugadores, Gareca, Domínguez y Vázquez: fueron al club y no había nada...”.
Con la cachetada de los cinco goles adentro, Corigliano tuvo que salir a poner el pecho y ensayar algo parecido a una coartada. Pero que nadie compró: “...el señor Cóppola no tiene representatividad, en tanto no me lo comunique en forma oficial el plantel de Boca Juniors. Sin embargo me reuní con él y quedamos que el miércoles 21 podían pasar a cobrar. Fueron ellos los que no se presentaron. ¿Sanciones? El caso está en estudio de la Comisión Directiva...”. Así que la plata estaba pero los jugadores no quisieron ir a buscarla. Ah bueno...
Otro que ni siquiera viajó a Córdoba fue un Zurdo López que quedó en el medio del fuego cruzado y obligó a que la dirección técnica cayera en manos de una vieja gloria del club: Alberto González, Gonzalito.
La formación (?) que presentó Boca en cancha de Instituto fue Medina, Lahorca, Iturrieta, Manfredi, Alberto Rafael Benítez, Ramón Ignacio Fernández, Fabián Carrizo, Galarza, Franco, Prado y Panatieri. El banco de suplentes fue ocupado por Claudio Rodríguez, Bustos, Cuello, Barragán y Héctor Ramírez.

jueves, 23 de junio de 2011

Abbatángelo vs Maradona

En realidad el conflicto, fines de septiembre, principios de octubre de 1981, fue bastante más profundo que el que puede darse entre dos personas. Pero las voces cantantes y los que se dieron duro y parejo fueron Pablo Abbatángelo, secretario general del club y líder de la fracción “La Bombonera”, y Diego Armando Maradona, con jóvenes 20 años pero ya el Dié (?). Por otra parte, la refriega terminó siendo un detonante en la interna política de Boca, y contó con varios protagonistas alistados en cada bando, cosa que derivó en dirigentes poniéndose palos en la rueda, renuncias y un presidente que quedó con una cuota mínima de poder y sin el apoyo de mucha de la gente que lo rodeaba.
Como pasa casi siempre, los resultados deportivos aceleraron los tiempos de este tipo de escenarios. Y 1981 no fue la excepción. Ya campeones del Metro, el comienzo del Nacional sin dudas no fue el esperado. Tras la victoria agónica contra Unión en la primera fecha, vinieron tres caídas al hilo: Atlético Tucumán, River e Instituto. Esta última, noche del miércoles 30 de septiembre en la Bombonera, fue la que hizo volar todo por el aire.
Con el 0-1 ante La Gloria consumado, Abbatángelo entró al vestuario unos quince minutos después del pertido, y según cuentan las crónicas, bastante alterado. A puro grito encaró a los miembros de la Comisión de Fútbol Profesional (Rinaldi, Corigiliano y otros) que casualmente (?) eran de la otra fracción política que también había apoyado a Benito Noel en el triunfo electoral que lo catapultó a,presidente de Boca. Pero las quejas de Abbatángelo fueron escuchadas no sólo por ellos, sino por Marzolini, Habegger, Bongiovanni, el doctor Pintos y los jugadores que en ese momento se estaban duchando. O sea, todos: “...no le echemos más la culpa a los jueces. El problema es nuestro, únicamente nuestro. Perdimos tres partidos seguidos porque el equipo no trabaja, hay desorden en el plantel y falta disciplina táctica...”. Bastante fuerte como para tirarlo en medio de un vestuario con tipos del calibre de Gatti, Pasucci, el Chino Benítez, Maradona, Krasouski, Brindisi y Mouzo. De hecho Mouzo, salió a cruzarlo ipso facto: “...escuche don Pablo, está equivocado...”. Pero Abbatángelo lo paró en seco: “...la cosa no es con vos Roberto, ojalá todos siguieran tu conducta...”. Sus dardos iban dirigidos en primer lugar a la Comisión de Fútbol Profesional, sus enemigos políticos, en segundo orden al cuerpo técnico y por último y casi por añadidura a los jugadores, pero no a los denominados históricos. Maradona cazó el mensaje al vuelo y alistó armas para el combate (?).
En la reunión de Comisión Directiva del día siguiente, jueves 1 de octubre, hubo un importante agite aunque se le terminó ratificando la confianza al cuerpo técnico. Pero las notorias diferencias hicieron estallar la alianza de los grupos políticos de Abbatángelo y Corigiliano. Es más, Rinaldi, hombre de Corigiliano, presentó su renucia y la feroz interna dejaba al presidente prácticamente aislado y con serios problemas económicos merodeando en el futuro cercano de las finanzas del club.
Las diferencias entre ambos bandos políticos tenían un punto central como foco de conflicto. Los de Corigliano acusaban a los de Abbatángelo de querer hacer un Boca sólo para la gente del barrio sin importarle el manejo de otros temas administrativos.
El viernes 2 de octubre, la cuerda se tensó aun más con las declaraciones de otros protagonistas. Arrancó Corigiliano: “...Abbatángelo estaba muy alterado y nadie le contestó proque cualquier respuesta podía encender una mecha peligrosa...”. Pero el que sí le contestó y públicamente fue Diego Armando Maradona. Tras la emisión de ese viernes del noticiero de ATC “Sesenta minutos”, Diego defendió a sus compañeros a capa y espada y le tiró un misil a Abbatángelo aunque sin nombrarlo: “...cuando salimos campeones hace un mes y medio, este señor vino al vestuario con una bandera gritando “Viva Boca”. Ahora, porque perdimos tres partidos consecutivos, dice que no entrenamos y que no ponemos pierna fuerte. Yo creo que sólo un estúpido puede comentar eso. Todos los muchachos de Boca nos matamos en cada partido, y si las cosas no salen bien hay que esperar que pase esta mala racha...”.
El domingo 4 de octubre, horas antes de jugar contra el San Lorenzo de la B en cancha de Ferro, Abbatángelo recogió el guante y se hizo cargo de las palabras de Maradona: “...es la primera vez en la historia del fútbol argentino que un jugador le dice estúpido a un dirigente de su club. Yo soy funcionario de la Municipalidad de Buenos Aires, médico de los Institutos de Servicios Sociales Bancarios, un pediatra que le ha dedicado toda su vida a la profesión y a los niños de La Boca. No voy a permitir, por mi honor, que un jugador me diga eso. ¿Qué voy a hacer? Por el momento mantener silencio hasta el próximo martes. Después de la reunión de Comisión Directiva conocerán mi respuesta...”. Off the record se comentaba (?) que Abbatángelo llegaría al punto de pedir que se separe a Maradona del plantel. Incluso dejó entrever la bendita interna política puesta en la boca del Diez: “...me extraña la actitud de Diego. Para mi lo usaron. ¿Por qué reaccionó recién el viernes y no la noche del partido...”.
En este mar de fondo de dos agrupaciones que habían apoyado al presidente pero se estaban sacando los ojos básicamente por obtener más poder, Boca sacó de la galera una impensada racha de once partidos sin derrotas en el campeonato local y una maratón de amistosos para juntar efectivo. La calma reinó durante ese tiempo. Pero el cachetazo de Vélez en cuartos de final traducido en fracaso deportivo y principalmente económico, más la partida de Maradona y los primeros temblores de una crisis financiera que iba a explotar en 1984, metieron a Boca en un tobogán descendente del que costó salir durante varios años.

martes, 7 de junio de 2011

Barra brava vs Heller

Bastante espeso venía el clima en Boca hacia fines de 1985. La decisión política de Antonio Alegre en enfrentar a la barra brava del Abuelo cortándole el chorro de entradas gratis, instaló un marcado estado de crispación (?) durante cada partido en la Bombonera. Si le sumamos que los resultados deportivos no acompañaban, cosa que efectivamente pasaba, llegamos a escenarios de combate como lo sucedido durante la jornada del domingo 1 de diciembre de 1985. Con guerra de guerrillas desatadas antes, durante y después del aburrido 0 a 0 contra Ñuls por la fecha 21 de la temporada 85/86.
Antes del partido los hinchas eran parados en los accesos al estadio pero no por la Federal para los cacheos, sino por integrantes de la barra brava. Su misión era informar (?) mediante entrega de panfletos en mano. ¿Qué decían los panfletos firmados con la leyenda “Jugador Nro. 12”? Esto: “Hoy Boca no tiene presidente. Su asesor personal que no es directivo ni titular ni suplente, es presidente de la Comisión de Fútbol, lo cual por Estatuto no se determina, pero con la anuencia de la Comisión Directiva y el silencio de los socios, este señor preside la Comisión de Fútbol e interviene en todo Boca. Los dirigentes que quieren o les conviene traer a Menotti no sólo no son de Boca sino que no sienten lo que es el estilo de Boca. En síntesis, no sirven como dirigentes”. Un poquito fuerte.
La primera lectura del confuso panfleto dejaba bien en claro que el primer foco de conflicto era el fuerte rumor de que Heller quería sí o sí a Menotti para comienzos de 1986. Tras la renuncia de Di Stéfano, Marito Zanabria había agarrado el buzo de DT, pero era un secreto a voces que Heller iba a mover cielo y tierra para le llegada del Flaco. Cosa que no no pasaría a comienzos de 1986 pero sí un año más tarde.
Otro tema en discusión era la injerencia de la empresa Puma en la llegada de refuerzos a Boca. Tema con el que se puede estar o no de acuerdo, pero que en boca de la barra brava suena como mínimo sospechoso. Lo que seguro estaba sucediendo por vías subterráneas era un reacomodamiento del sescenario político de Boca a un año de la elecciones. Pero volvamos a los hechos concretos de ese domingo contra Ñuls.
Tras los primeros 45 minutos en donde no pasó casi nada y la barra se la pasó cantando “...borom bom bom, borm bom bom, andate Heller, sos un ladrón...”, el entretiempo mostró movimientos en las tribunas. Parte de la barra apareció como por arte de magia en la tribuna de socios, se movilizó hacia el medio de la cancha y empezó a insultar a Heller de cara al palco oficial ubicado en la platea media. Fueron momentos de tensión porque mucha gente se plegó a los cantos y de fondo se escuchaban disparos de gases lacrimógenos provenientes del lado de la calle Del Valle Iberlucea.
Tras el partido, el anillo interno de la Bombonera fue tierra de nadie. Con los jugadores yendo al control antidóping y los periodistas buscando notas, aparecieron unos 200 integrantes de la barra brava con bombos y todo. Se pararon delante del vestuario local, cantaron “...Marito no se va...” y volvieron a dejar en claro su postura anti Heller. Como había un sólo policía que optó por retirarse al ver que la barra se agitaba de lo lindo, la cosa empezó a complicarse. Llegaron más barras que coparon totalmente el lugar hasta que alguien avisó que Heller no estaba en el vestuario sino en el hall principal del club hablando con algunos hinchas. Los temas eran que Menotti no era DT para Boca, que lo había borrado a Pernía y todo lo que se le podía criticar a Menotti en esa época. Años más tarde ya se lo podría criticar tupido con conocimiento de causa. Pero llegó la barra y se pudrió todo.
A las 7.30 de la tarde cayó la barra al hall, tocaron un rato el bombo y uno se separó, encaró a Heller y sin decir agua va, le pegó una piña en la cara. Carlos Heller cayó al piso y fue todo confusión. El Abuelo pegó un par de gritos y tomó el control de la situación. Habló con Heller y subieron las escaleras. Al rato llamó a 20 miembros de la barra y hubo una reunión que duró hasta las 9.30 aproximadamente. Qué lindo es que la gente se entienda hablando (?). Ah, abajo esperaba la barra a pleno por las dudas.
Cuando terminó el encuentro, los micrófonos buscaron obviamente a Heller para que cuente lo que quiera. O lo que pueda. Y Heller habló: “...le pregunté a El Abuelo qué problemas tienen conmigo y me contestó que ellos estaban contra Menotti y contra todo lo que significa Puma en la vida de Boca. Lo de Menotti lo explicó por el lado del sentimiento del hincha de Boca. Me dijo que no sabía quien era el agresor y que no compartía lo sucedido. Estoy expuesto a eso. No voy a ahacer la denuncia. Creo que no se gana nada. Lo importante es seguir siendo fiel a uno mismo, no ceder nada en aquello que se cree y por lo que uno lucha. Por temperamento no le escapo a nada, acaso por eso mismo me exouse en el hall cuando terminó el partido. No medí consecuencias...”.

miércoles, 1 de junio de 2011

"Mono" Perotti vs Dirigencia de Boca

La verdad una lástima, pero nos vemos obligados a agregar al Mono Perotti en el extenso listado de grandes ídolos boquenses que se van del club de pésima forma. Seguramente una deuda pendiente de Boca a nivel institución.
El tema es que allá por agosto de 1982 surgió una oferta relámpago (?) procedente del Atlético Nacional de Medellín para contratar los servicios de Hugo Osmar Perotti. Como el Mono estaba apuntado como un rebelde, la CD no dudó y agarró viaje volando para sacárselo de encima. Así las cosas, el jueves 19 de agosto el plantel de Boca más Guillermo Cóppola se juntaron a cenar en la Costanera Norte, más precisamente en “Los años locos”, para despedir al puntero izquierdo. Brindis va, brindis viene, Perotti fue agasajado y de paso Guillote se llevó un lindo recuerdo cuando el plantel boquense le entregó una plaqueta grabada con la siguiente frase: “Guille, sos y serás, hoy y siempre, parte de nosotros. Plantel profesional de Boca Juniors”. Cuánto amor (?).
Esa noche fue todo pura emoción y mostró a un Perotti confiadísimo en poder despedirse de los hinchas jugando ante Sarmiento de Junín en la Bombonera 72 horas después, o sea el domingo 22 por la séptima fecha del campeonato. Pero no, pobre Mono. Los dirigentes se agarraron de que cualquier mínima lesión podía hacer caer la transferencia y forzaron a Faraone a no incluirlo ni siquiera en el banco de suplentes. Guillermo Cóppola trató de mediar y hasta ofreció 50.000 dólares como garantía, pero no pudo ser.
Perotti tuvo que coinformarse con seguir el partido desde la platea y levantar las manos saludando cada vez que la hinchada lo ovacionó. Igual no perdió la oportunidad y, tras la goleada 4-1 con Sergio Sánchez, Gareca y el Pelado Sotelo como delantera, pasó una gigantesca factura en los vestuarios. Y sin sutilezas: “...espero algún día volver para jugar en Boca. Eso sí, ojalá no me encuentre con estos dirigentes, que deben ser los peores que tuvo el club en toda su historia...”. Clarito.
Como si la despedida no fuera lo suficientemente tensa, un grupo de dirigentes escuchó las palabras de Perotti y blanqueó todo vía ante distintos medios, entre ellos EL Gráfico: “...la verdad, Perotti nos volvió locos con sus planteos. Además era el cabecilla del grupo. Le pagamos con la misma moneda...”.

miércoles, 25 de mayo de 2011

"Patrón" Bermúdez vs Rambert

Lo que se pudo ver por televisión, tal vez menos aún en el mismísimo estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, fue poco y nada. Ni siquiera luego de la gran cantidad de repeticiones que fueron pasadas en el entretiempo tratando de poner blanco sobre morado (?). Lo cierto es que tras un pelotazo largo hacia campo de Boca, saltaron Jorge Bermúdez y Sebastián Rambert, y cuando aterrizaron, se armó un quilombo bárbaro. Iban 25 minutos del primer tiempo del superclásico de verano disputado el 10 de febrero de 1998 en el marco de la Copa Revancha.
Pascualito ya con sangre en la cara, el ojo a la miseria y la cara deformada, se levantó y salió inmediatamente en búsqueda del Patrón. Pero como enseguida se metieron los aguafiestas de siempre compañeros de ambos, prevaleció la calma. Ángel Sánchez contempló la escena, habló con el línea Olagüe y procedió a expulsar a los dos protagonistas. Momento exacto en el que Rambert terminó por perder los estribos y dar serias muestras de un ataque de nervios. ¿Qué pasó exactamente? Que lo diga Bermúdez que algo debe saber (?): “...le pegué un puñetazo pero es la rabia. Cuando te pegan un golpe en la espalda, saltando a cabecear, jugando un partido caliente, con el temperamento que tengo, quise quise llegar y empujarlo, encuellarlo, demostrarle que yo estaba allí. Porque si le pegaba con el codo lo parto en dos. Pero no lo había visto a él. Él estaba a mi espalda y mi puño cerrado significa la rabia. La televisión lo deja bien claro. Fue mala suerte para los dos y no justifico nunca el golpe, pero sí la reacción por lo que viví. Simplemente eso...”.
La catarsis del Patrón siguió un rato más, tratando de explicar cómo sucedieron los hechos que dieron de comer a los medios durante varios días: “...hace seis meses que estoy en Boca y recién ahora me vienen a buscar por lo que pasó con Rambert. Yo admito que cometí un error, pero aparezco como el monstruo que atacó a una víctima y no es así. A mí me provocaron y reaccioné. Por eso fuimos los dos expulsados y no yo sólo. Pero hay un periodismo que alimenta esto y no quisiera entrar en el juego. En diez años de carrera me expulsaron cuatro veces y en medio año con Boca sólo tengo cuatro amarillas...”.
Dibuje Patrón, dibuje: “...he guardado respeto y silencio desde aquella noche. sé que no estuve bien, pero aparezco como el ogro del paseo y no soy el único que actuó en mala forma. No estoy de acuerdo cómo me atacaron. Nunca pienso en dañar a ningún profesional, pero mi reacción fue debido a una provocación, y el señor Rambert sabe que tuvo que ver. No estoy feliz con lo que pasó y me voy a hacer responsable de la sanción. Espero que no vuelva a pasar y deseo que Rambert se recupere pronto...”. Cuando Bermúdez habla de sanción, se refiere al castigo que se propuso desde algunos medios moralistas y antiBoca que siempre se rasgan las vestiduras en este tipo de circunstancias. Los mismos medios que se hicieron bien los boludos cuando Ahumada le fracturó el pómulo al Pochi Chávez también en un superclásico de verano un par de años más tarde.
Pero volvamos con el Patrón. Siga maestro: “...No se vio lo anterior. Sino hubiera habido un puño y un cabezazo antes de la jugada, Rambert tendría que haber seguido en el campo de juego y yo hacerme responsable. Tengo una trayectoria muy distinta al cartelito que me quieren colgar. No es mi estilo, pero fue una reacción de hombre. Tengan algo en claro: en el momento que golpeo a Rambert, no está en mi cabeza agredirlo. Yo reacciono con el puño que siento en la espalda, giro y allí lo golpeo, pero no premeditadamente. No veo que él está a mis espaldas. Me siento agredido y quiero tirarle mi cuerpo, hacerle sentir mi peso, pero no agredirlo...”
En resumen, tanto Bermúdez como el línea Olagüe hablan de un cabezazo de Rambert al Patrón. Gentileza (?) que el colombiano devolvió con un puñetazo, sin querer o no, casi en el ojo.
El partido terminó 0-0 con victoria boquense 4-2 en los penales tras el disparo atajado por Oscar Córdoba a Celso Ayala y uno que Pablito Aimar tiró a las nubes.

martes, 26 de abril de 2011

Cai Aimar vs Marangoni / Barra brava


Sin perder nunca las formas pero al mismo sin la mínima chance de vuelta atrás, el cruce entre Carlos Aimar y el número cinco titular, capitán y figura del equipo, Claudio Marangoni, hizo volar las esquirlas suficientes como para terminar de pudrir la campaña de Boca en el Apertura 90, dividir al plantel y forzar nada más y nada menos que el retiro de Maranga y la renuncia de Aimar. Todo esto en el lapso de dos meses y medio.
La bomba explotó el sábado 29 de septiembre de 1990 casi a la medianoche y fue arrojada por Aimar en plena concentración de Boca en el hotel Carlton. El técnico llamó aparte a Marangoni antes de la cena y le tiró sin anestesia: “...Claudio, lo pensé toda la tarde, no te veo bien físicamente, por eso voy a poner a Villarreal contra Central. Pero quiero que vayas al banco, quizás necesite tu experiencia en algun momento del partido...”. Hay que reconocer que Maranga reaccionó como un caballero. Le contestó que no estaba de acuerdo, pero aceptó ir al banco y hasta fue a buscar a Villita para alentarlo y darle todo su apoyo. Hasta acá la cosa se mantenía en los carriles de cierta normalidad. Pero como no podía ser de otra manera, empezaron a intervenir otros factores. Como por ejemplo los resultados, los hinchas y la barra.
Tan imprevista y entrada la noche fue la charla técnico-jugador que ningún diario del domingo alcanzó a incluir a Villarreal en el once titular. Todos anunciaron a Marangoni de entrada, cosa que terminó siendo un boomerang para el DT. Con la Bombonera llena y los altoparlantes anunciando a Marangoni con la 14 en el banco de suplentes, empezaron las primeras reacciones. También hay que reconcoer que el clima venía bastante caldeado por un detalle para nada menor. Tras cuatro triunfos y un empate en las primeras cinco fechas, la ilusión que despertó ese Boca chocó a 120 contra un muro de hormigón al perder sin poner la patita contra River en el Monumental. Imperdonable.
Así que semejante previa el domingo 30, con el equipo a punto de salir al campo de juego, necesitó sólo un par de gotas de nafta para iniciar los primeros focos de incendio. Tarea que fue llevada a cabo magistralmente (?) por la barra al recibir al equipo con algunos hits contundentes. A saber: “...si perdimos con River no vamo’ a llorar, si perdimos con River no vamo’ a llorar, el equipo, es gallina por Aimar...”. O el que usó la música de Movete Chiquita Movete, pero le puso los puntos al Cai:  “...andate Aimar vigilante, andate haceme el favor, nosotros queremos a Boca, no te queremos a vos...”.
La primera lectura, casi obligada, era que Aimar apuntaba a Marangoni como el responsable del duro golpe en Núñez. Pero había algunos off the record que inclinaban la balanza para un lado o el otro. Como por ejemplo que la guerra declarada desde la barra hacia Aimar era por la negativa del técnico a poner plata para el telón gigante estrenado en noviembre de 1989. O como que el verdadero motivo de la salida de Maranga no era por estar más o menos físicamente sino porque era bastante reacio a los entrenamientos. Ni hablar de los mal pensadoS (?) que creían po$ible un pacto entre la barra y el mediocampiSta para voltear al DT. Patrañas (?).
Lo cierto es que Aimar pateó el tablero pero pagó la jugada le salió pésimo al perder ese domingo contra Central en la Bombonera. Tras un Boca que puso todo pero erró goles increíbles en los pies de Batistuta, el pitazo final de Pichi Loustau desató más cánticos contra el DT. Como por ejemplo “...si lo tiran a Maranga al bombo va a ver quilombo...” o el “...es Marangoni y su ballet ole ole ole oleeee...”. Los jugadores se juntaron en el círculo central y comenzaron una cabizbaja caminata hacia el túnel local. Caminata que fue arengada por Marangoni casi a gritos: “...levanten la cabeza uds se mataron...”.
En los vestuarios la cosa se llegó a poner tensa. Marangoni individualizó a Daniel Czwan, un periodista que había seguido los entrenamientos de Boca durante toda la semana, y lo consultó: “...¿vos me viste trabajar toda la semana no? La verdad que no sé por qué me sacó. Sé que estan corriendo algunos rumores de un enfrentamiento pero nada que ver...”.
A todo esto, ya pasada unas horas, la retirada del Cai de la Bombonera fue algo traumática. Con apenas unos 50 hinchas aguardándolo en el playón, pero sólo con 3 policías de custodia, el técnico recorrió el anillo interno y tardó algunos minutos en animarse a salir. Ni hablar cuando asomó la cabeza y le gritaron “...Aimar sos gallina, en Boca no te queremos...”. Se puso blanco pero secundado por Navarro Montoya corrió unos metros para subir al micro. Pero desde que subió al Chevalier hasta que arrancó, pasaron unos 20 minutos en donde el micro fue prolijamente (?) rodeado de gente para moverlo un poco (?) mientras los cánticos dejaban en claro que si había que optar por uno de los dos, el elegido era Marangoni.
Lo que siguió fue un distanciamiento total entre jugador y técnico. La interna del plantel quedó mal herida. Cosa evidenciada fechas más tarde en las diferencias entre Villita y Maranga o en las acusaciones sobre Marangoni cuando se fue de un entrenamiento en un auto particular antes que el resto de los jugadores. Si encima le sumamos una parva de partidos sin ganar (2 triunfos sobre 14 partidos) de ahí en adelante el resultado es fácil de catalogar. Desastre total.

jueves, 21 de abril de 2011

Toto Lorenzo vs Loco Gatti

Gigantesco choque de planetas entre dos próceres de la historia de Boca que, de haberse producido en los años 2000 y no a fines de los ochenta, seguramente hubiera ocupado páginas y páginas de pasquines deportivos amarillistas. Sin dudas.
La cosa es que a partir del cambio que pidió Gatti en el entretiempo contra Ñuls el 25 de octubre de 1987, su relación con el técnico Juan Carlos Lorenzo entró cuesta abajo durante los sucesivos días. Y esto no sólo provocó que el Torito Genaro se terminara adueñando del arco boquense durante las seis fechas siguientes de ese campeonato 1987/88, sino que produjo chispazos cada vez más notorios entre técnico y arquero. Un veranito (?) de cuatro partidos sin derrotas pareció restablecer la calma, pero el nocaut en cancha de River la tarde que Comas tiró un penal al cielo (?) con el partido terminado, puso los ánimos más caldeados que nunca.
De hecho al viernes siguiente, 27 de noviembre, fue Gatti quien abrió fuego con declaraciones al mentón de Lorenzo. Luego de finalizar el entrenamiento y tras pegar un par de gritos en el vestuario por tener que ducharse con agua fría, el Loco puso primera: “...no tengo ganas de jugar, estoy triste, me falta motivación, no soy Gatti. No sé qué me pasa. Tengo un momento de depresión. También me acostumbré a estar con mis hijos los fines de semana en la quinta. Ojo que el contrato lo voy a cumplir porque volver a jugar, vuelvo seguro. Y el día que vuelva, la rompo...”. Hasta que desenfundó y tiró a mansalva: “...le agradezco a Oscar Tubio así como a Alegre que intentaron juntarme con la barra, pero esas cosas no me gustan. Tiene que surgir solas. Y para empezar, pienso que no tengo que pedirle disculpas a nadie. Si me encuentro con José o alguno de los muchachos de la hinchada, lo charlo. Los conozco a todos. Más de una vez he tomado una copa de con ellos. Hemos comido asados. Yo siempre sumé para Boca. En cambio hubo gente que dijo que había que poner el hombro y después se fue...”. El palo era con nombre y apellido para el Toto, trayendo a la memoria su salida del club en 1979. Para finalizar, Gatti dejó una puerta abierta de cómo veía posible un arreglo en el conflicto: “...cuando lo diga Lorenzo vuelvo a jugar. Pero tiene que salir de él. Yo necesito que el diga “jugá” pero no algo frío, necesito circo, un circo total. Y tiene que ser rápido, porque mi talento es enorme pero no puedo dar tantas ventajas. Ojo que ando bien, nada más falte a dos entrenamientos porque me quedé en la quinta limpiándole la pileta a los chicos...”.
El Toto, fiel a su estilo verborrágico, sólo tardó 24 horas en recoger el guante y desde la concentración en La Candela, devolvió gentilezas (?): “...acá lo que sucede es que Gatti es Gattista, es un individualista. Él piensa en su contrato, en cuándo se va a retirar y lo que él debe pensar es en serle útil a Boca hoy. Yo estimo que hay que sacarse un poco el egoismo y pensar en la entrega absoluta para el equipo, La verdad es que hoy Gatti no está para salver a Boca, es el equipo el que debe salvar a Gatti. Pero así como hay que reconocer que tiene 43 años hay que aceptar que el equipo no está. Tenemos problemas defensivos, sufrimos ahora la partida de Tapia. El otro día perdemos con River estando 2-0 arriba por carecer de experiencia. Pero lo de Gatti no se puede ocultar. Si él me dijera que está bárbaro es un plus que se le puede transmitir a los muchachos que entran a la cancha. Pero le pregunto y me dice “me comí un asado y me cayó mal al hígado, además tengo una contractura en la pierna derecha”. Igual no quiero una novela. Yo también le di mucho a Boca como jugador y como técnico.Si yo me fui en 1979 es porque Armando me dijo que no había presupuesto para armar el equipo nuevo que yo le habia pedido. No hagamos de esto una polémica. Acá hay una situación muy clara. El señor Gatti después de los cinco goles de Ñuls, pidió irse del arco de Boca. Abandonó el plantel ese día. No vino a entrenar después del partido con Banfield, lo que es una tontería porque goles le hacen a cualquiera. Se aisló. Y Gatti desmotivado no me sirve ni a mi ni a Boca...”.
Tras ver de afuera los partidos con Gimnasia, Independiente, Argentinos, Instituto, River y Deportivo Español, el Loco Gatti volvió a ser utilizado por Lorenzo el 4 de diciembre en la derrota con Vélez en Liniers. Noche en que Musladini hizo un penal que no hace ni un pibe de 6 años bajando una pelota con la mano en el área de Boca el ciclo Lorenzo quedó en coma cuatro, con los días contados y con apenas dos partidos más por delante: empate  0-0 con Armenio y derrota 0-2 con Central en Arroyito.