lunes, 31 de agosto de 2009

El disco “Boca Juniors” (The Glue)


Es llamativo ver como mucha gente, consciente o inconscientemente, se agarra del pasamanos para colarse en este tren bala que es el mundo Boca. Y en el caso puntual de la banda suiza The Glue, es casi un hecho que su abordaje es por la ventana de ese tren.
Fundada en 1998 en Basilea como una banda de covers, de a poquito se fueron animando y empezaron a escribir sus propios temas. Los tipos cantan a capella y reproducen el sonido de todos los instrumentos con la boca. Y sus caracterizaciones abarcan estilos muy variados que van desde el reggae al drum n’bass, pasando por el tango.
Canción va, canción viene, sus cinco integrantes se la jugaron y sacaron un primer cd: Mundwerk, que en alemán significa “trabajo con la boca”. Ya para el 2005, abocados a su segundo disco, estuvieron pensando un largo rato el nombre. Hasta que dieron en la tecla, “Boca Juniors”: “...buscábamos un título similar al anterior para nuestro nuevo CD y a alguien se le ocurrió “Boca Juniors”, que traducido sería algo así como jóvenes de Boca. Además, descubrimos que el club de Buenos Aires cumplía 100 años y como somos todos fanáticos del fútbol, nos pareció muy simpàtico...".
A semejante declaración de principios de Tumasch Clalüna, segunda voz del grupo y autor de la mayoría de las letras, no se le puede agregar casi nada. O sí. Que los tipos, algo balines y con menos tribuna que la cancha de Ferro, no son para nada lerdos. Sobre todo si tenemos en cuenta su mangazo final: “...si se nos presenta la más mínima posibilidad, seguro vamos a ir a la Argentina. Tan pronto como alguien esté dispuesto a ofrecernos un contrato...”.
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(Muchas gracias a Sebastián Ferreira por la colaboración)

domingo, 30 de agosto de 2009

Festejos Imborrables (XIV)


Manteca Martínez en cuero y trepando al alambrado de Casa Amarilla frente a River. Torneo Apertura 1992.

jueves, 27 de agosto de 2009

Sergio “Zapatilla” Sánchez


Cuando un día alguien inventó el Club del Trueque, seguramente jamás imaginó que dos personas (?) iban a canjear una foto de Evita con la camiseta de Boca por otra de Sergio Germán Sánchez. Así fue como a la propuesta de Lucas Merolla, le sigue este post acerca de Zapatilla, joven surgido de las inferiores con un apodo que podrá causar risa, pero que viene al pelo (?) para diferenciarlo de un tocayo que hubo que sufrir una década antes.
Puntero derecho, veloz y movedizo que a mediados de la década del noventa intentó asomar la cabeza pero que le fue guillotinada por la superpoblación permanente de delanteros que había en esos momentos: Martínez, Tchami, Polillita Da Silva, Tréllez, Carranza y Basay entre otros.
Debutó oficialmente el 24 de julio de 1994 ante Ferro en Caballito por la fecha 14 del Clausura. Esa tarde, fue tirado a la cancha por Menotti a los pocos minutos de un gol del grandote Pobersnik y su ingreso, reemplazando al Facha Tejera, fue con la clara intención de perforar la doble trinchera verdolaga. Por suerte para nuestro debutante y por suerte para Boca, hubo empate. Agónico y dramático, pero empate al fin tras una atropellada de Romay ante un penal que Burgos le tapó a Manteca Martínez en tiempo de descuento.
Jugó algunos puñados de minutos aislados en ese campeonato y en el oscuro Apertura 1994. Siempre como refresco y entrando desde el banco en situaciones límite donde Boca se regalaba a lo loco tirando achiques para tratar de empatar los partidos. Imposible ganarse un lugarse así.
El comienzo de 1995 y la llegada de Marzolini lo encontró renovado en esperanzas pero relegado al igual que siempre. ¿Injustamente? Es difícil bajar el martillo pero lo cierto es que de sus 13 partidos oficiales, sólo 1 fue completo. Ningún gol convertido más poca continuidad lo terminaron de mandar al muere, no sin antes contar con una chance: un mano a mano frente a Goyco en el arco de Casa Amarilla. Pero su puntinazo casi sobre la hora no pudo quebrar el 1-1 ante Mandiyú y su historia comenzó a hacerse irreversible.
Su despedida tampoco nos permite una sonrisa. En abril del 95 por el Clausura, Marzolini lo metió de apuro contra Racing tras un gol de carambola de la Academia que muchos le dieron a Fabbri en contra. Entró por Carranza para tratar de empatar ese partido y evitar que Racing gane en la Bombonera después de casi 20 años, pero poco pudo hacer para evitarlo.
Su carrera terminó siendo un tour alrededor del globo terráqueo que incluyó a Ferro, Banfield, varios ciclos en Defensa y Justicia, Deportivo Quito de Ecuador, Dresden y Carls Zein Jena de Alemania, Aurora de Bolivia, La Louviere de Bélgica, San Martín de Mendoza, Almirante Brown, Cerámica Argentina de Chivilcoy y Huracán Las Heras de Mendoza.

Torino 3 - Boca 0


El 5 de septiembre de 1984 Boca enfrentó al Torino de Italia, poniéndole por fin un cierre al calvario que fue su gira por Europa. Y el partido, como no podía ser de otra manera, estuvo a la altura (?) de las circunstancias.
Ya de entrada hay que decir que el amistoso vino bastante mal parido. Porque según el contrato firmado en Buenos Aires debía jugarse el 6 de septiembre. Pero el club italiano, aduciendo motivos personales, decidió adelantarlo un día. Cuando Boca planteó que el 4 debía jugar con Niza en Francia, los dirigentes del Torino dieron por terminada la charla en forma contundente: “..si quieren lo cancelamos y listo...".
Evidentemente se necesitaba la guita como el agua en el desierto. Y los hechos lo demuestran. Boca enfrentó al Niza el 4 a la noche. Luego el plantel volvió al hotel, pasó la noche, se levantó el 5, almorzó y recién ahí emprendió un interminable viaje a Turín. Fueron cinco horas de micro con fallas en el aire acondicionado y atravesando una ruta llena de curvas que bordeaban precipicios. El paseo regaló los seguramente inolvidables paisajes de toda la Costa Azul, desde Niza a San Remo, pero las barrancas empinadas, más el calor sofocante y la lentitud obligada del viaje armaron un combo perfecto para hacer volar por el aire la poca buena onda que podía quedar. Dino Sani fue uno de los que menos pelos en la lengua tuvo arriba del micro: "...asi no se puede jugar. Hay que romper el contrato carajo...".
El arribo a la ciudad italiana fue a los santos piques. Ingreso al hotel Concord, merienda rápida y salida de raje, directo al estadio Comunale de Turín. Pese a venir de un flojo empate por la Copa Italia, 7.000 tifosis se hicieron presentes para ver el partido, pero más que nada para ver en acción al “craque” brasileño Junior, que hacía sus primeras armas en la posición de volante.
Boca mandó a la cancha a Balerio, Pasucci, Alberto, Mouzo, Cacho Córdoba, Stafuzza, Berta, Gallego Vázquez, Porté, Morena y Sotelo. Yendo al partido en sí, para decirlo en pocas palabras, pudo haber sido tranquilamente una histórica goleada en contra. Se vio a un Boca sin piernas, que no estuvo a la altura del rival y que no daba a basto para frenar las mil llegadas que hubo en el arco defendido por el uruguayo Balerio. Por suerte, los siete cambios que fue metiendo el técnico local, desdibujaron bastante al Torino y sólo por eso la chapa final quedó en derrota 0-3.
Tras el partido, en los vestuarios Dino Sani caminaba por las paredes: "...la sacamos barata. Nos podían haber metido nueve como en Barcelona. Anoche jugamos en Niza, dormimos, nos levantamos para almorzar y con el último bocado en la boca subimos al micro para venir hasta Turín. Cinco horas de viaje. Llegamos al hotel con el tiempo justo para instalarnos y salir para la cancha. ¿Así quién puede jugar? Nadie...".
De vuelta en el hotel seguirían los incidentes. Con doce días libres por delante hasta el próximo amistoso (18 de septiembre en Los Ángeles), la idea era tratar de organizar algunos partidos más en el Viejo Continente. Pero el caos a nivel organizativo era general. Y Dino Sani no sabía para donde salir corriendo: "...ahora tenemos doce dias libres. Los dirigentes no saben si vamos a jugar más partidos en Europa y yo no sé si entrenar fuerte o movernos despacio".
A las pocas horas, José María Minguella, responsable de cerrar los contratos de los partidos amistosos, tiró una bomba: ningún equipo de los que había contactado quería jugar contra Boca. La goleada del Barcelona en particular y el nivel mostrado en general, más las ausencias de los seleccionados Ruggeri y Gareca, tiraron abajo planes B, C, D y hasta E. El desconcierto era total.
Con el nuevo escenario, estalló otro foco de conflicto. Ante la falta de partidos, muchos jugadores querían volverse a la Argentina sí o sí. Pero entró en acción el abogado de Minguella y puso blanco sobre negro jurando que los papeles firmados hablaban de quedarse en Europa pase lo que pase. Pero sin rivales a la vista y a la espera de ese bendito amistoso que nunca llegaría, el plantel fue depositado en un hotel a 15 km de Génova. Fueron dias largos e interminables en los que por lo menos pudieron hacer un par de chapuzones en la pileta y ya que estaban, hacer algunos trabajos físicos. Lo que se dice un cierre de gira a toda orquesta.

martes, 25 de agosto de 2009

Armando “Pepi” Ovide


Decir que una figura de Boca fue suplente durante once temporadas habilita para este post. Armando Oscar Ovide, surgido de las inferiores, fue campeón con la tercera división boquense en 1966 junto a otros notables como Rubén Sánchez, Ponce, Suñé, Madurga y Novello.
En la primera brillaba nada menos que Silvio Marzolini, considerado el mejor del mundo en ese puesto, marcador lateral izquierdo, por lo que Ovide esperó pacientemente su oportunidad jugando salteado. Así ganó los campeonatos Copa Argentina y Nacional de 1969, y Nacional de 1970.
Sus partidos se daban en amistosos o por la ida a la selección de Marzolini, o porque este cambiaba de puesto a zaguero central o mediocampista. O también suplente del marcador de punta derecho, pero siempre quedando en claro que era la alternativa para todos los DT.
En 1972 se trajo de Estudiantes a Oscar Cacho Malbernat que venía de ser múltiple campeón con esa camiseta. El Cacho era especialista en marcar ambas puntas, pero en Boca no marcó ninguna bien y partió a Racing en 1973.
Cuando Rogelio Domínguez decidió no contar más con Suñé y Marzolini, parecía que Ovide iba a tener su tiempo, pero no fue así. Para la punta derecha se trajo a Pernía de Estudiantes y para la izquierda surgió otro fenómeno, Alberto Tarantini, adueñándose ambos de los puestos hasta los últimos partidos de Ovide en Boca que fueron en 1976. Ese año, de la mano de Juan C. Lorenzo y siempre como suplente obtuvo dos campeonatos más: Metropolitano y Nacional.
En total sus números no son nada despreciables. Actuó 11 temporadas, jugando en total 193 partidos oficiales y marcando 3 goles (fuente diariodelfutbol.com). Siguió su carrera en Vélez (donde había jugado su padre) y en Colo Colo. Todo un récord de suplencias.
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Autor invitado: Miguel Sarfson

lunes, 24 de agosto de 2009

El Boca - River del campeonato de 1931


El 20 de septiembre de 1931 quedó grabado no sólo como la fecha del primer superclásico de la era profesional, sino también como uno de los primeros hechos concretos en donde se perfilaron algunas tendencias que iban a acompañar a los dos equipos más grandes del fútbol argentino a lo largo de toda su historia. Y haciendo un esfuerzo por ser lo más objetivos posible, hay que reconocer que a excepción de algún arañazo que sí ocurriría setenta y tres años después, el rival hizo todo lo posible para no seguir el partido.
El clásico, jugado en la vieja cancha de Boca sobre el final de la primera rueda, mostró un marco imponente donde el público buscó su lugar muchas horas antes del comienzo. No podemos asegurar si esa cancha latía o no, pero el desborde de hinchas evidentemente puso algo nerviosos a los jugadores rivales. Y eso que la tarde había arrancado píntada de rojo y blanco gracias a un tanto de Peucelle que puso un gol arriba al visitante.
Todo transcurrió bastante normal hasta llegar al minuto treinta, hora del caos. Ante un penal sancionado a favor de Boca, los jugadores de River rodearon al árbitro y protestaron el fallo durante un rato largo. No tenemos el dato concreto de si hubo cacareo, pero el llanto fue tal que la ejecución del penal se dilató más de lo previsto. Mientras tanto y para matizar la espera los policías, conscriptos y marineros se pusieron a patear penales en el arco.
Restablecida la calma, Francisco Varallo tomó carrera, remató y su disparo fue contenido por el uno millonario. Pero con la redonda todavía picando cerca de la línea, Pancho demostró entender cómo se juegan estos partidos, y se lanzó sobre la pelota tirándose con alma y vida para empujarla al gol. Según cuentan, se tiró a lo bestia, sin medir consecuencias en el choque con el arquero Iribarren. ¿Pero cómo hay que ir a buscar una pelota así? ¿En puntas de pie y pidiendo permiso?
Con el gol convalidado por el juez, y los jugadores e hinchas de Boca festejando, se desató la locura. Los jugadores de River corrieron al árbitro y lo roderon pidiendo ahora foul de Varallo. Hubo empujones, insultos, algún manotazo y hasta corridas que obligaron al juez a tomar medidas concretas: tres jugadores de River expulsados. Pero los tipos, empecinados en dar un curso acelerado de histeria, se negaron a irse a las duchas. Tras varios minutos y viendo que la negativa a acatar la orden del juez seguía firme, el árbitro no tuvo otro remedio que suspender el partido a los 32 del primer tiempo. Un bochorno.
El Tribunal analizó los hechos con posterioridad, y no le tembló el pulso para impartir justicia y darle el partido por ganado a Boca 1-0. El once boquense que fue testigo directo de tanto nerviosismo millonario fue: Fossatti, Ludovico Bidoglio, Mutis, Moreyras, Spitale, Suárez, Penella, Varallo, Vargas, Cherro y Alberino.
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UPDATE
El partido de reserva jugado ese mismo 20 de septiembre de 1931 también debió suspenderse. Fue a los 15 del segundo tiempo y con Boca ganando 2-1, cuando el equipo visitante abandonó el campo de juego luego de una pelea en la que participaron jugadores de ambos equipos.
Por este motivo las 45.000 personas presentes transformaron la cancha en una olla a presión. Era tal el clima que los equipos de la primera salieron a la cancha y empezaron el clásico antes del horario pactado.

domingo, 23 de agosto de 2009

Droopy (I)


Defensa entre Av. San Juan y Humberto I. Ciudad de Buenos Aires.
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La presente foto sirve como campanazo de largada a una nueva sección que, básicamente, busca dejar prueba de camisetas, gorros, banderas o cosas (?) que simbolicen a Boca, con la única condición de que estén en cualquier lugar del mundo menos dentro de una cancha de fútbol con motivo de alentar al xeneize.
Como punto de partida es bastante modesta, pero confiamos en que pronto aparezcan instantáneas (?) en lugares mucho más exóticos.

sábado, 22 de agosto de 2009

Silvio “Tweety” Carrario


Hay jugadores que aunque traten de chapear con su extensa carrera, con su enorme capacidad goleadora o hasta con la vigencia que mantuvieron ya de grandes, jamás podrán enorgullecerse de su paso por el Club Atlético Boca Juniors. Y un espécimen encuadrado en estas características es Silvio René Carrario.
Centrodelantero goleador que mojó mucho y pegó fama en Talleres y luego en Racing, llegó a Boca a mediados de 1996 en el multitudinario desembarco de jugadores para armarle un engendro bautizado Dream Team a Carlos Bilardo.
Su debut fue el 1 de agosto.en un amistoso contra la Universidad de Chile en la Bombonera que sirvió para presentar y ver en acción a las nuevas y rutilantes (?) contrataciones. Fue victoria 3-1 y gran estreno del Tweety que, en la primera que tocó, mandó la pelota al fondo del arco chileno a los cinco minutos.
Sin embargo, pese a tamaña presentación, se fue desinflando a medida que mostraba muy poca tendencia al juego en equipo y enormes dosis de individualismo para cerrar las jugadas. En castellano, un morfón de aquéllos.
No pudo encontrar nunca un nivel aceptable, ni mucho menos una regularidad que lo haga tener continuidad asegurada. A su favor puede zafar con la superpoblacion de delanteros que había en el plantel y los continuos cambios de Bilardo que llenaban de intranquilidad también a Rambert, Tchami, Manteca Martínez, Hugo Romeo Guerra, Latorre y el chileno González.
Algunos cortocircuitos con compañeros lo terminaron de relegar y tras ese campeonato, su único semestre en el club, se marchó.
Dejó para la estadística algunos números interesantes. Jugó 11 partidos oficiales y metió 2 goles. Muy poco. Pero analizando (?) a fondo vemos que esos dos goles fueron en sus únicos dos partidos que disputó completos. Fueron goles al Bicho y a Racing, ambos por la Supercopa y en la Bombonera.
Tras no poder revalidar sus pergaminos e irse, casi como ensañado con el xeneize y tal vez con la sangre en el ojo por frustrado paso, le convirtió varios goles a Boca y siempre con distintas camisetas: Chaca, Olimpo, Quilmes, el Bicho. Lo que se dice un amigo.
Para el que esté medio al pedo y le sobre mucho tiempo libre, lo invitamos a repasar la vasta (?) trayectoria del goleador (?): Talleres de Córdoba, Racing, Unión de Santa Fe, Deportivo Español, Chacarita Juniors, Olimpo de Bahia Blanca, Lanús, Quilmes, Argentinos Juniors, Central Córdoba (Rosario), Aldosivi (Mar del Plata), Deportivo Italchacao (Venezuela) y Bolívar (La Paz).

jueves, 20 de agosto de 2009

Camiseta titular con cuello amarillo, estrellas azules y números bicolores (1978)


En ocasión del trascendental partido contra el Borussia Monchengladbach por la final Intercontinental de 1977, Boca decidió vestirse especialmente para la ocasión. Así fue como el presidente Don Alberto J. Armando, tras algunas reuniones, le aprobó un diseño exclusivo a Oscar Tubio.
Para los que ya están preguntándose quién es Oscar Tubio, se impone aclarar que fue el dueño del mítico local “El Jardín de Oscar”, ubicado en el subsuelo de la Galería Jardín de la calle Florida, pleno microcentro de Buenos Aires. Y la categoría de mítico, no llegó sólo por estampar números sino por la autoría de diseños y camisetas que en su momento, revolucionaron el mundo del fútbol. Como algunos laburos hechos exclusivamente para Hugo Gatti.
La camiseta en cuestión se estrenó el 21 de marzo de 1978 en el partido de ida frente a los alemanes en la Bombonera. Y causó sensación. Tenía cuello en punta color amarillo, el nombre de cada jugador atrás, números amarillos en la manga y bicolores en la espalda y un detalle en la franja amarilla, con cuatro estrellas chiquitas de color azul, una por cada inicial del club. El empate final 2-2 habrá desviado el foco de atención sobre el estreno de una camiseta que se usaría nuevamente a los pocos días.
El 28 de marzo, Boca recibió y goleó 3-0 al América de México por el primer partido final de la Copa Interamericana. Embalados por el momento dulce y la victoria abultada, el xeneize llevó la pilcha a México, lugar geográfico donde la nueva camiseta pasó inesperadamente a mejor vida, luego de perder en forma increíble esa final. Fue derrota 0-1 en la revancha y 1-2 en un tercer partido jugado otra vez en tierras aztecas. Partido que Boca arrancó ganando y terminó rifando tras un gol de tiro libre en el último minuto del alargue.

La suma de todas estas cosas, debe haber puesto en alerta a Juan Carlos Lorenzo, cabulero al mango. Y así fue que para la revancha frente a los alemanes, jugada varios meses después, no hubo ninguna chance de ver el llamativo diseño, aunque sea por última vez.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Gatti jugando de nueve (II)


Tras seis largos años de espera, Boca se sacó la mufa de encima y se llevó el Metropolitano 1976 de la mano del Toto Lorenzo y un equipo que dejaría huella en el club. Y tras la histórica vuelta olímpica en cancha de River el 4 de agosto, la dirigencia decidió sobre la marcha prolongar los festejos.
El 8 se terminó de cumplir el calendario empatando contra Quilmes y tres días después, el 11 de agosto, se armó un amistoso contra Platense en la Bombonera. Como el Calamar también venía dulce luego de ganar el torneo de Primera B, fue una noche en la que estuvo todo permitido.
Tal vez por eso, el presidente de Boca Alberto J. Armando se sacó las ganas de hacer un gol y le pateó un penal a Gatti. Ojo, el gol fue en el rebote tras la atajada de Hugo Orlando. Pero esto no lo desanimó al Puma: “...en una de esas me voy campeón y con un gol en mi haber. ¿Qué presidente hizo eso? Nuestra hinchada se merece todo...”.

Del partido, desde ya que no hay mucho para el análisis, con excepción de la bombita que el Toto tiró a la cancha para el segundo tiempo: salió el Toti Veglio, entró Burtovoy al arco y el Loco Gatti pasó a jugar arriba. Fiesta total en una Bombonera colmada que se venía abajo.
Obviamente cada pelota que llegaba a los pies del Loco, era acompañada por una ovación. Pero la experiencia, según las declaraciones del propio arquero, no fue tan fácil como imaginó: “...me saqué el gusto. Además ésta era nuestra noche de fiesta y el público me lo pedía. Es difícil jugar adelante. Al segundo pique me fundí...”.
Los once que puso Juan Carlos Lorenzo para ser ovacionados por todo el estadio fueron Gatti, Tano Pernía, Pancho Sá, Roberto Mouzo, Tarantini, Chino Benítez, Chapa Suñé, Ruso Ribolzi, Heber Mastrángelo, Toti Veglio y Ríos. Y el resultado, sinceramente lo de menos, fue triunfo 1-0 para el xeneize.
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(Muchas gracias a Guille por la colaboración)

martes, 18 de agosto de 2009

Exequiel “Neri” Benavídez


Portador de un nombre que de por sí llama la atención, Exequiel Emanuel Benavídez irrumpió en la primera de Boca directo desde la cantera de Casa Amarilla y con una clara misión: seguir el legado de los volantes centrales made in casa que se inició por estos años con Fernando Gago y continuó con Ever Banega.
De todas formas, nuestro homenajeado se las ingenió para robar algunos momentos de fama antes de hacer su estreno en cancha. Es que en plena pretemporada con los grandes, imploró por su flequillo ante las tradicionales rapadas de enero. Pero las tijeras de Migliore no tuvieron compasión y Benavídez, joven perteneciente a la tribu urbana de los floggers, no tuvo más remedio que hacer tripas corazón y darle para adelante perdiendo momentáneamente hasta el apodo. Es que sin el flequillo, su parecido a Neri Cardozo era sólo en lo blanco del ojo.
Su debut seguramente no fue el soñado. El 22 de enero de 2008, frente a Racing en Salta por la Copa de Verano, jugó nervioso, estuvo impreciso, llegó varias veces a destiempo y aunque apresurada, se llevó de recuerdo una tarjeta roja a poco de iniciado el segundo tiempo.
Meses más tarde, en la fecha 17 del Clausura 08, llegaría su estreno oficial. Fue la noche del 1 de junio en el triunfo 3-1 contra Arsenal en la Bombonera. Una noche fría en la que Boselli hizo los tres goles y se creyó dueño de hacer callar algunos murmullos. Benavídez recibió la orden de Ischia para entrar a la cancha faltando cinco minutos y reemplazar a Neri Cardozo.
El Apertura 2008 le pasó de largo y no pudo jugar ni un minuto en la campaña del Boca campeón. Y ya a comienzos de 2009, en la danza de nombres que Ischia ponía y sacaba todo el tiempo, formó parte de varias formaciones que pusieron la cara en la pésima campaña del campeonato local. Jugó varios puñados de minutos pero ni pudo afianzarse y mostrar un nivel que obligue a pensar a alguien que la cinco de Boca tenía aspirante. Siempre se lo notó muy atado, muy contenido. ¿Los nervios lo superaron? Es probable.
Su despedida fue en el medio del caos que llevó Boca a la cancha de Racing el 14 de junio. Entró para correr sin ton ni son y tratar de tapar el agujero que dejó la expulsión de Battagia. Fue derrota 0-3 y sin saberlo, partido despedida para el Neri Benavidez luego de 11 presentaciones oficiales sin goles convertidos y dejando una imagen que seguramente no es su mejor versión.
Las pocas aspiraciones que podía mantener a esta altura, terminaron de hacerse pedazos con la llegada de Basile a mediados de 2009. El Coco, en una de sus primeras decisiones, armó una lista de jugadores que no iban a ser tenidos en cuenta. Y uno de los que cayó en la volteada fue el Neri Benavídez.
Su futuro, más allá de estar momentáneamente a las órdenes del Chueco Alves con la reserva, es toda una incógnita.

lunes, 17 de agosto de 2009

Navarro Montoya vs Bilardo


Entrando en la recta final del tortuoso Apertura 96, la tensa relación entre el Mono y Bilardo alcanzó ribetes inaceptables para lo que se espera de la convivencia de un técnico con un jugador. Hablando en criollo, se tiraron con todo lo que tenían a mano. Y tan inaceptable llegó a ser la situación, que el Mono se vio acorralado, pegó el portazo y se fue de Boca.
La pica (?) venía desde mediados de 1996, cuando el doctor, previo al inicio del campeonato lo había querido limpiar junto a otros referentes por ser un perdedor (?). Esta afirmación incluía entre otros ítems, no contestarle a través de los medios, a los ataques verbales de José Luis Félix Chilavert.
El arquero, moviendo algunas influencias en el poder y jurando poner el hombro al nuevo proyecto, convenció al director técnico de tal manera que hasta logró ser nuevamente el capitán del equipo. Pero a medidas que empezaron a pasar fechas, goles recibidos, cambios de esquema y derrotas abultadas, los trapitos sucios se expusieron a la vista de todos.
A las infinitas prohibiciones de Bilardo de no querer jugadores que hablen con la prensa, se saquen fotos y saluden rivales antes de empezar un partido, se sumaron otras que caldearon los ánimos. Cuando el doctor prohibió sentarse arriba de la pelota, estar cruzado de brazos o usar una media levantada y otra baja en los entrenamientos, el Mono fue la voz cantante de los rebeldes. Y como frutilla, siguió un último pedido que Navarro Montoya tomó casi como un desafío personal. Fue el tema de cambiar las camisetas con los contrarios después de los partidos y a la vista de todos en el campo de juego.
Así fue como el Mono empezó a hacer todo lo posible para sacar de las casillas (?) a Bilardo. Dos dÌas después de perder 0-1 con el Independiente de Menotti, Navarro Montoya habló con la prensa y tiró una bomba atómica: "...soy menottista...". Ya no habría vuelta atrás. El 10 de noviembre frente a Unión (tarde que debutó Riquelme) cruzó media Bombonera para cambiar su buzo con el de Yorno. A los siete días, en cancha de Banfield, saludó y le deseó suerte al debutante Laucha Lucchetti. Y como si todo esto no alcanzara, al martes siguiente usó el buzo de Yorno en el entrenamiento. Demasiado.
Bilardo le comunicó esa misma semana que contra Huracán iba a probar a Sandro Guzmán ya que Boca no peleaba el campeonato. El discurso oficial incluía que si Guzmán andaba mal, al martes siguiente contra Deportivo Español volvía el Mono sin problemas. Pero nadie se la creyó. Ese mismo martes, 26 de noviembre, horas antes del partido en Bajo Flores, el Mono se reunió una hora con los dirigentes. Fue una hora de charla, en donde además de destrozar a Bilardo, anunció que no jugaba más en Boca y que entregaba un poder a un empresario para que lo coloque urgente en el fútbol español.
Pero la salida del Mono no sólo no cerró la historia, sino que sirvió de inició para su parte más quenchi. Y empezó el arquero.
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CFNM: "...Bilardo tiene cosas aberrantes. Le dije en la cara que de arqueros no sabe absolutamente nada. Estuve un año con él y no me enseñó nada. De todos los técnicos que tuve aprendí algo. De Bilardo no...".
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BILARDO: "...a Navarro Montoya lo saqué del equipo porque se comió varios goles...".
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CFNM: "...mi nivel fue bueno. Yo soy hincha, socio y jugador. El está hace ocho meses y no tiene la piel de Boca. Yo recuerdo cuando jugamos la final de la LIbertadores del año 78 contra Deportivo Cali. El dirigía a los colombianos y cuando se iba de la Bombonera, había cola para putearlo... ¿sabés lo que hizo? Con la mano le hacia señas a la hinchada de que tenía la camiseta de Estudiantes pegada al cuerpo. Que lo niegue, que lo niegue...".
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Lo cierto es que Navarro Montoya no atajó nunca más en Boca y Bilardo, a los tumbos y con mil frentes de batalla abiertos, pudo seguir apenas hasta la finalización de ese Apertura 1996.

sábado, 15 de agosto de 2009

La mitad más dos (VI)


Juan Carlos, rey de España, sentado en los viejos palcos de la Bombonera para ver la final de Libertadores 1978.
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(Gracias a Sebastián Ferreira)

viernes, 14 de agosto de 2009

La inesperada salida de Juan Carlos Lorenzo en 1979


En este 2009 se cumplen 30 años de uno de los mayores bloopers de nuestra historia. Finalizaba 1979 y en conferencia de prensa se presentaban el presidente de Boca Alberto J. Armando, alias El Puma, y el director técnico del equipo Juan Carlos Lorenzo, alias El Toto. Dos pesos pesados.
Igual que hacía un año, Lorenzo deseaba abandonar su cargo por el notorio desgaste del plantel que venía en tres temporadas anteriores de ganar bicampeonato argentino, bicampeonato Libertadores y Copa Intercontinental. Hacía unos meses se había perdido de local frente a Olimpia de Asunción la final de la tercera Libertadores, en el torneo local se sumaron dos fracasos rotundos, pero Lorenzo le había cumplido a Armando su segunda obsesión, ser rey de América, en vista que el presi no había realizado su otra obsesión: la Ciudad Deportiva con el gran estadio.
En la conferencia Juan Carlos Lorenzo expresó: "...a Boca hay que ponerle el hombro, y yo le pongo el hombro a Boca...". Lo que olvidó el Toto fue poner la firma en el nuevo contrato. Solo horas después, al otro día por la tarde, la misma escenografía pero rodeado de directivos de Racing, Lorenzo estampaba su firma con los de Avellaneda.
Semejante afrenta golpeó fuerte en los seguidores boquenses. Lorenzo empezó su carrera descendiente durando muy poco en Racing. Además, como manotazo de ahogado en 1981, San Lorenzo viendo que se iba a la B contrató sus servicios. Ahí La 12 le recordó su traición:
“...Se van para la B, se van para la B,
no los salva ni el puto de Lorenzo,
le vamo' a regalar, le vamo' a regalar,
un pasaje paral descenso....".
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Y San Lorenzo se fue al descenso nomás. En el 87 el Toto volvió a Boca, pero tuvo otro final impensado que relataremos en otro post.
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Autor invitado: Miguel Sarfson

jueves, 13 de agosto de 2009

Alberto “Beto” Naveda


Si en la vida fuera todo dos más dos cuatro, ni siquiera tendríamos que preguntarnos si un tipo que le mete un gol al Real Madrid en una final puede quedar en el olvido. Pero como a veces el destino es caprichoso y evidentemente la Copa Iberomericana no es la Intercontinental, la historia de Alberto Dante Naveda en Boca está destinada a perderse en el montón.
Volante por derecha, de aceptables condiciones técnicas y buen despliegue pero que la suerte le pegó un portazo en la cara el 25 de mayo de 1994. Esa tarde, el Beto marcó el 2-0 frente al Real Madrid a los veintiocho del segundo tiempo. Y ese gol en el arco que da al Riachuelo, era nada más y nada menos que el gol para levantar la Copa Iberoamericana y depositarla en las vitrinas del hall. Pero un descuido de la defensa dos minutos después tiró abajo la obtención del trofeo y sobre todo, lo que posiblemente hubiera sido el trampolín para que Naveda gane continuidad.
Había aterrizado en el club en 1991 procedente de San Martín de San Juan y tardó dos largos años en ver los resplandores de las cámaras de fotos. Debutó oficialmente el 1 de agosto de 1993 en la ninguneada Copa Centenario. Esa tarde, el Profesor Habbeger puso en la trinchera del mediocampo a Neffa por izquierda, Gardelito Medero de cinco y Beto Naveda por derecha. No está de más aclarar que la aventura terminó mal. Derrota 0-1 con el Bicho en cancha de Vélez.
Tras el naufragio del ciclo Habbeger, y la llegada a puro humo de Menotti, Naveda salió por fin al campo de juego esa esquiva tarde frente al Real Madrid en la Bombonera. Luego de quedarse en las puertas de ser el héroe de la película, jugó un partido en junio frente a Ñuls en Rosario por la fecha 12 del Clausura 94. Otra derrota 0-1, y reemplazo a los veinte del segundo tiempo para que entre el Facha Tejera.
Y esa excursión al Parque Independencia fue su última salida jugando para Boca. Resumiendo, 3 partidos oficiales y 1 gol al Real Madrid. Hay que reconocer que eran épocas bastante inestables en Boca y la escasez de títulos convertían los vestuarios de Boca en un desfile incesante de jugadores. Y muchos de ellos no tuvieron las mínimas oportunidades para demostrar si estaban o no para el desafío.
Su carrera iniciada en el Santo sanjuanino, luego incluyó varios tours alrededor del planeta Tierra. A saber: Quilmes en la B, New England Revolution en Yanquilandia, Maccabi Acre, Maccabi Ironi Ashdod y Happoel Jerusalem en Israel, Dundee United y Dundee FC en Escocia, y el Sanremese en el ascenso italiano.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Boca sponsoreado por Crush (1967)


Muchos años antes de que apareciera Vinos Maravilla en la camiseta de Boca y sobre todo, mucho tiempo antes de que los equipos de fútbol vendieran espacios de publicidad en sus vestimentas, el xeneize recibió una propuesta imposible de rechazar.
La marca de gaseosas Crush contactó a Alberto J. Armando y le puso una jugosa carnada firmando un contrato de exclusividad con la Ciudad Deportiva de Boca Juniors, predio ubicado en la Costanera Sur y en plena etapa de construcción, donde el Puma soñaba con la quimera de levantar un tremendo estadio.
Pero el contrato, que obligaba a Crush a desembolsar 60 millones de pesos, incluía un pequeño detalle. La tercera, la reserva y la primera debían salir al campo de juego y formar ante los fotògrafos llevando un buzo con la publicidad en el pecho y en la espalda. Y así fue nomás como Boca asomó las narices al pasto cada domingo durante el primer semestre de 1967.
Los buzos eran de color azul y lucían, más grande imposible, el óvalo de la marca con los colores naranja y blanco. En la foto vemos alineados de izquierda a derecha a Muñeco Madurga, Menéndez, Rojas, Zarich y Pocho Pianetti.

martes, 11 de agosto de 2009

Ignacio “Chango” Peña


Nadie puede saber lo que el destino le tiene preparado a cada jugador que haya gozado de la fama que da Boca. En el mejor de los casos será el éxito, en la mayoría la intrascendencia y en algunos otros, la tragedia. Sin dudas en este último grupo podemos sumar a Ignacio Ramón Peña, que a diferencia de un Lucas Viatri o un Rata Rodríguez, su percance con la justicia fue bastante más dramático. Pero empecemos por el principio.
Nacido el 31 de julio de 1949 en Formosa, el Chango surgió de las inferiores boquenses a fines de la década del sesenta. Su irrupción en el Boca de Alfredo Di Stéfano como puntero izquierdo, causó sensación en propios y extraños por las altas dosis de potrero, guapeza y atrevimiento que mostró ni bien pudo. Su debut oficial ya marca un hito. Ese día, 29 de junio de 1969, Boca goleó a Independiente 4-1 en la Bombonera y Peña se anotó con un gol.
A ese estreno con el pie derecho por el Metropolitano 1969, le siguieron más partidos y más goles por la ninguneada Copa Argentina. Con el correr de los años se ganó un nombre y más que nada un lugar en el equipo. Su estadística es meritoria: 91 partidos oficiales y 23 goles convertidos. Estuvo en el club hasta 1972 y su carrera siguió por Estudiantes, Stade Reims de Francia, Central, San Lorenzo y más tarde en Bolivia con las camisetas de The Strongest y San José de Oruro.
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En la época de The Strongest, año 1982, Peña acusaba 33 años y lejos de pensar en el retiro, seguía destacándose. Hasta que ocurrió lo imprevisto.
El 31 de octubre de 1982, Peña fue detenido y acusado de asesinar a su novia Zulema Flores Andrade, diez años menor que él. El propio Peña pudo contar su versión algunos meses después desde la prisión de San Pedro, en La Paz: “...el sábado 30 habíamos estado en una reunión. Era el casamiento del hijo de Néstor Dávila, el que fue presidente de The Strongest. Yo era el padrino de copas, porque acá cuando uno se casa tiene padrino de copas, padrino de orquesta. Yo fui con esta chica y estábamos con copas encima... Habíamos tomado. Y después fuimos a mi casa y tuvimos una discusión como puede tener cualquier pareja normal. Yo grité un poco y un vecino salió a decir que no hiciéramos ruido. Entonces yo le dije que no se metiera en mis cosas, que mis asuntos los arreglaba yo personalmente. Eran las tres y media de la mañana o las cuatro menos cuarto. El vecino me dijo “Váyase a descansar”. Yo estaba con esa persona en el pasillo... y en ese momento se ve que la chica se metió en mi departamento... Habrá pasado una cosa de diez segundos, doce a lo máximo. Yo entro y la llamo, miro al salón y no está, miro a la pieza y la veo que está sentada sobre el balcón, como a siete metros de mi. Ella me miró y me dijo “Chau Ignacio” y se tiró...".
El departamento del Chango era en un octavo piso. Así que los minutos que siguieron se deben haber hecho interminables: "...bajé desesperado... Corrí, lloré creo. Llamé a la radiopatrulla, al 110 que son los que se encargan de crímenes y esas cosas. Llamé a algunos amigos. No tenía la fuerza necesaria para hablar con los padres. En eso llegó un detective y le pedí que él los llamara. Hablé con el técnico del Strongest, el profesor Aramendi. Le dije: “Venga Profe, por favor, venga rápido que tengo un problema terrible”. Subí y volví a hablar con el vecino, el tipo con el que había estado discutiendo. Le golpeé la puerta como un loco, mientras gritaba y lloraba. Me abrió y le dije: “Mirá hermano, la chica se ha matado”... No sabía qué hacer... En doce segundos, en esas circunstancias, nunca podés cometer un crimen, además si vos querés matar a una persona... que sé yo, tiene que gritar, resistirse, hacer barullo...¿O no?...”.
Peña fue llevado inmediatamente a la Dirección de Investigación Nacional. Allí estuvo 37 días hasta que los padres de la chica presentaron una denuncia formal contra el Chango acusándolo de haber tirado por la ventana a su hija.
La mayoría de sus compañeros de The Strongest optaron por el silencio. El único que alzó la voz para defenderlo fue Eduardo Angulo. Bah, defenderlo es una forma de decir: "...posiblemente yo haya sido el compañero que más lo haya aonsejado. Ignacio no se cuidaba mucho y yo trataba de ayudarlo. Le decia “Mirá hermano, cuidate. Vos sos un ídolo, te quieren todos, tenés que responderle a la gente”.... Pero había veces en las que parecía no entender razones. Para mí siempre fue un gran muchacho, bueno... cuando andaba sano. Le gustaba tomar. Ahora yo creo que nadie puede dar un juicio exacto de lo que pasó porque todo lo que se sabe es muy superficial. Ojalá salga pronto. Es un buen tipo con nobles sentimientos...".
Tras el yunque que le tiró Angulo, Peña fue llevado a los Tribunales y luego fue encerrado en la cárcel de San Pedro. Se le puso una fianza de 5.000 dolares. Cifra imposible de pagar por el Chango, quien enseguida empezó a repasar mentalmente como hacerse de la plata: "...posiblemente reciba ayuda de algunos amigos que tengo en Buenos Aires. El Tano Novello, Rojitas, ahora Pachamé que está acá con el Juvenil. Vamos a ver... ojalá se pueda solucionar esto. Soy inocente. También me queda la posibilidad de vender mi pase o darlo a préstamo. Es mío y por ahí lo puedo negociar desde acá adentro... tal vez me vaya a Ecuador. Se que me quiere el Cuenca... y bueno... si vendo mi préstamo a 9.000 dólares, salgo, sigo jugando que es lo que quiero y encima me queda algo de plata para mí. Me mantengo bien. Salgo a correr por la cárcel, pero no hay mucho lugar...”.
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La verdad es que no sabemos los detalles de cómo siguió el caso, pero estamos en condiciones de suponer que, abogados mediante, zafó bastante bien y la sacó baratísima. Ya que lo último que pudimos averiguar del Chango es que en 1984 jugó para San José de Oruro y en 1985 regresó a The Strongest en donde estuvo hasta 1987, año en que pegó la vuelta a San José.

Barcelona 2 - Boca 3


El 11 de agosto de 1999, los bicampeones del fútbol argentino y español fueron empujados por Nike para enfrentarse en la ciudad de Alicante. Y para darle un poco más de bombo a la movida se puso en juego el Trofeo de los Campeones. Un poco obvio, pero lindo nombre para manijear un partido que puede ser recordado por varios motivos.
El primero es por la enorme decepción del público local al ver que el Barcelona salía a la cancha sin Rivaldo, Guardiola, Luis Enrique, Figo y Kluivert. Y Boca, para no ser menos, dejaba en el banco a Palermo y Riquelme. Dos de las figuras con las que se había promocionado el encuentro.
Otro motivo para no olvidarse del choque, es el enorme triunfo que metió Boca esa noche. Fue un 3-2 con goles de Barijho, Leche La Paglia y Palermo. Si bien es verdad que Boca se tiró un poco atrás, supo aguantarlo bien al Barza para salir rápido y sacarle todo el jugo a cada uno de sus ataques. Y no es casualidad el once que mandó Bianchi a la cancha. Toda la experiencia atrás con la defensa titular y muchas fichas de mitad de cancha para adelante. A saber: Oscar Córdoba, Ibarra, Patrón Bermúdez, Samuel, Vasco Arruabarrena, mellizo Gustavo, Pepe Basualdo, Traverso, La Paglia, Barijho y mellizo Guillermo.
A medida que pasaban los minutos y Van Gaal estaba más serio que de costumbre, el holandés empezó a mandar a la cancha a sus estrellas. Entraron Figo, Kluivert y Cocu. Y el Virrey, pillo, también empezó a jugar sus cartas fuertes. Fue poniendo a Cagna, Serna, Riquelme y Palermo.
Pero hay más motivos para no olvidarse nunca de este partido. Porque en el primer gol de Boca, la pelota jamás entró al arco.

Porque lo que bailó el Vasco Arruabarrena con Figo no tiene nombre y porque lo que jugó Riquelme tampoco. Con todo el repertorio de pisadas, gambetas y cambios de frente a full, prácticamente se adueñó del partido. Y el tener la pelota debajo de la suela todo el tiempo cautivó a boquenses y catalanes por igual. Como si fuera poco, el “tomá y hacelo” a Palermo en el tercer gol, seguramente le debe haber sumado varios porotos para su posterior venta al Barcelona.

Pero somos muchos los que no podemos olvidarnos de este amistoso por un hecho extrafutbolístico y, para ser sinceros, delictivo. Porque la imagen de Chipi Barijho arrebatándole una cadenita de oro al defensor holandés Winston Bogarde (foto luciendo sus cadenas) y llevándola al banco de suplentes para que se la guarden es de colección.
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(Muchas gracias a Guille por los videos)

domingo, 9 de agosto de 2009

Vladislao “Polaco” Cap


No contento con portar un nombre que ya de por sí podría haberlo hecho entrar en la historia de Boca, Vladislao Wenceslao Cap se mandó una de cowboys para asegurarse la eternidad en el recuerdo de los hinchas.
Arribó a la dirección técnica del xeneize a comienzos de 1982, en lo que podríamos llamar el bajón post-Diego. Y al bajón anímico hay que sumarle el económico, con un equipo reforzado con nombres bastante dudosos.
Su debut oficial fue el 14 de febrero por la primera fecha del Nacional 82 en una auspiciosa goleada 4-2 al Globo en la Bombonera. Pero tras un arranque soñado, que incluyó el 5-1 a los pibes de River en Núnez, el equipo se fue quedando sin nafta y empezó a resignar puntos claves. El Boca de Cap salía a buscar los partidos pero la realidad es que no contaba con muchas variantes ofensivas. Y el plantel era bastante corto en cuanto a nombres competitivos.
En la penúltima fecha de la primera fase, el 9 de mayo, Boca cayó goleado 0-4 con Talleres en el Chateau Carreras y quedó sentenciada su rapida eliminación del torneo.
Pero si lo del 9 de mayo fue una bomba, lo que pasó el martes 11 fue una avalancha de bombas. Ese día, en un hecho inédito, el señor Cap cerró su traspaso a la dirección técnica de River, convirtiéndose de esta manera en el primer DT de la historia que dirigió a Boca y a River en la misma temporada, con la frutilla de pasar de uno a otro directamente y sin escalas previas.
Como si todo esto fuera poco, vale mencionar el modus operandi del Polaco. El martes 11 de mayo por la tarde se reunió en la oficina de Aragón Cabrera, presidente de River, para abrochar su incorporación al Millonario y luego, por la noche, se juntó con Noel y Abbatángelo para finiquitar su desvinculacion del xeneize. Una pinturita.
En total dirigió 15 partidos, de los cuales Boca ganó 5, empató 7 y perdió 3, convirtiendo 25 goles y sufriendo 18 en arco propio. No fue una mala campaña, pero casi todos los triunfos fueron al comienzo y en la recta final empató demasiados partidos.
Buscando información para tratar de entender un poco la jugarreta, encontramos algo en una la revista El Gráfico de fines de mayo de ese año. Declaraciones del propio Cap: “...volví muerto de Córdoba. La goleada de Talleres me hizo mal, y ahí me di cuenta que la cosa no iba más. Se lo dije a Rodríguez Seoane y a Medero en el avión. A la noche me costó dormir. ¿Sabés por qué? Porque me preguntaba yo mismo: ¿cuántas veces en la vida uno puede ser el técnico de Boca? Una, ¿no? Bueno, mi oportunidad había pasado y fue casi sin armas para pelear. A mi no me engañaron los resultados de la gira y los primeros partidos que ganamos en el Nacional. Sabía que en cualquier momento la estantería se venía abajo. Hice todo lo que pude. Si la gente supiera las peleas de los jugadores con los dirigentes tendría todo más claro. ¡Mi Dios, qué manera de discutir! Así no podés entrar a una cancha. Y encima de todo esto se lesionó el Flaco Gareca cuando más lo necesiraba... pero bueno, mi futuro es River y con lo que hay, más un nueve de categoría que podría ser Carlos Bianchi o el brasileño Roberto Dinamita, se puede armar un equipo importante para la Libertadores...”.
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UPDATE
En septiembre de ese mismo 1982, dirigiendo a River, Vladislao Wnceslao Cap falleció.

La mitad más dos (V)


Tinelli, Marcelo, conductor (?) y Martin, Ricky, cantante.
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(Gracias a Felipe Lorca)

sábado, 8 de agosto de 2009

Los cigarrillos Boca


No son los que todos consumían ni conocían en esa época: Benson, Colorado, Derby, Jockey Club, Embajadores o Particulares. Tampoco los masivos de hoy en día, Marlboro o Philip Morris. Mucho menos los que llevaban casualmente el apellido del presidente de River de ese momento, Kent.
Estos, seguramente también se fabricaron, como muchas otras cosas, para captar a la mitad más uno y como todo el humo que solía vender Alberto J. Armando (creo que con esto nada que ver), duró hasta que se despejó.
Pero en su momento tuvieron mucha publicidad y su cuarto de hora. Fue a mediados de los 60 y la marquilla llevaba los colores nuestros por supuesto.
Cigarrillos Boca negros y rubios y nada más que decir… O sí. Con éstos da ganas que todos sean fumadores.
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(Muchas gracias al Club de Coleccionistas de Marquilla de Cigarrillos de Argentina (CPCCA) por la colaboración de las fotos color)
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Autor invitado: Miguel Sarfson

jueves, 6 de agosto de 2009

Jorge “Negro” Martínez


A todos los que extrañábamos horrores al Negro Hugo Benjamín Ibarra, la llegada del Negro Jorge Daniel Martínez a mediados de 2001, nos hizo creer que el enroque era una ecuación perfecta. Porque su arribo fue presentado, sin titubeos, como una versión mejorada del formoseño. En teoría venía un marcador de punta derecho rápido, de buena marca, de interesantes subidas por la banda y de buen manejo con la pelota. Y como si con todo esto no alcanzara, tenía el mismo apodo que Ibarra y su aterrizaje en Boca, a préstamo, venía precedido de un muy buen paso por independiente. Una pinturita.
Debutó oficialmente el 29 de julio en el estadio Mané Garrincha de Brasilia. Fue la tarde de una gran actuación del Pelado Pérez en el empate 2-2 frente al Vasco da Gama por la primera fase de la Copa Mercosur.
Pero el espejismo duró poco. Enseguidita nomás, en ese Apertura, empezó a mostrar más dudas que certezas. Y las enormes ventajas que daba en la marca pesaban muchísimo más que sus escasos aportes de mitad de cancha para adelante. Escasos y poco productivos. Y del buen manejo de pelota, no había muchas señales.
Pese a todo, tuvo la oportunidad de anotar dos goles en ese campeonato. El tercero en un contrataque sobre la hora para sellar el 3-1 a Central en la Bombonera y uno a Nueva Chicago en cancha de Ferro, dos fechas más tarde, en la victoria 2-1.
Este partido contra el Torito fue justo antes de viajar a Japón a enfrentar al Bayern Munich por la Intercontinental, partido bisagra en su errático paso con la azul y oro. Porque los que madrugamos ese 27 de noviembre y vimos que, mientras algunos se jugaban la piel en cada trabada, Martínez pidió el cambio a los 15 del primer tiempo por una molestia en el muslo derecho, no pudimos hacer otra cosa sino terminarnos de decepcionar con el refuerzo estrella que, con la mano en el corazón, a esta altura no era mucho más que un Pampa Calvo.
Ya en el Boca de Tabárez 2002, jugó algunos partidos más en la Libertadores y en el Clausura y su nivel fue más de lo mismo. Al finalizar ese campeonato se fue en silencio y conciente de que había hecho bastante poco como para seguir en Boca.
En total jugó 27 partidos, hizo 2 goles y dejó un recuerdo pobre. Más que nada en comparación con las expectativas generadas al momento de su llegada.
Su carrera, iniciada en Deportivo Mandiyú, Independiente, River, Zaragoza de España y otro ciclo en el Rojo, siguió en clubes más acordes con su nivel mostrado en Boca, a saber: Colón, un tercer ciclo en Independiente, Olimpo, Nueva Chicago y el cierre de su extensa trayectoria con otro ciclo en Olimpo, en donde el árbitro Ángel Sánchez, lo desenmascaró públicamente en el Monumental al decirle delante de las cámaras que todos los punteros lo desbordaban. Bastante descriptivo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Alavés de España (final de Copa UEFA 2001)


Muchos recordarán la infartante final de la Copa UEFA 2001 por el tremendo partidazo jugado el 16 de mayo en Dortmund, donde el modesto Alavés se le plantó, le hizo frente y le metió varias manos al poderoso Liverpool.
Pero dejando de lado el impensado 5-4 final a favor de los ingleses y lo cerquita que quedó el Alavés de la hazaña, muchos recordamos esa final por el atuendo (?) que metieron los españoles.
No anduvieron con sutilezas de ningún tipo y se calzaron derecho viejo una camiseta igual a la de Boca, dejando archivada, sólo por ese partido, su tradicional casaca azul y blanca a bastones verticales. Todo un honor (...y una costumbre) ver esos colores en una final de Copa.
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(Gracias a Capitán (tan) Argento por la colaboración)

martes, 4 de agosto de 2009

Héctor “Mosquito” Monroig


A esa extraña raza de jugadores sin muchos logros, pero siempre recordados por la gente de Boca, pertenece Héctor Daniel Monroig. Sin embargo, a diferencia de otros, el Mosquito tiene algunos números interesantes que pueden hacer bastante más grato el recuerdo.
Puntero derecho, chiquito, ágil y más proclive a tirar la diagonal hacia el arco de enfrente que a desbordar y mandar el centro, llegó a mediados de 1986 procedente de Estudiantes de Buenos Aires. Y el tremendo cimbronazo que significa pasar de las canchas del ascenso a jugar en la Bombonera, lo disimuló sin mayores complejos.
Porque el día de su debut oficial, el 3 de agosto por la cuarta fecha de la temporada 1986/87, a los veinte del primer tiempo metió el gol del triunfo 1-0 frente a Deportivo Italiano en la Bombonera. Esa fría y nublada tarde pareció sentirse de lo más cómodo formando tridente con Irazoqui por el medio y Comas por la izquierda.
Y a semejante estreno le siguió una jornada casi consagratoria. Porque a la fecha siguiente, en un partido de entresemana por la noche, cerca del final hizo el gol para empatarle 1-1 a Ferro en Caballito. Dos jugados y dos goles, seguro superaban las expectativas del mismísimo Monroig.
Tras corretear en algunos partidos más, tuvo un nuevo contacto con las redes contrarias. Fue el 16 de noviembre cuando sacándole todo el jugo a su media hora en cancha, entró a los 15 del segundo tiempo por el Tuta Torres y a los 36 clavó el 1-1 parcial frente a Instituto en la Bombonera. La derrota final 1-2 con La Gloria opacó su tarde de héroe, pero Monroig ya dejaba de ser un desconocido para los hinchas de Boca. Y más para los socios de la tribuna que da a la Casa Amarilla, que pudieron conocerlo muy de cerca mientras el Mosquito festejaba su gol trepándose descontroladamente al alambrado.
De ahí a fines de 1986 estuvo hasta el final del ciclo Zanabria y ya en 1987, tras la llegada de Menotti perdió lugar en el plantel y abandonó el club. Pasando en limpio, fueron 8 partidos oficiales y 3 goles convertidos. Nada mal.
Su carrera, iniciada en el Pincha de Caseros, siguió nuevamente en el submundo del ascenso defendiendo los colores de Tigre.

lunes, 3 de agosto de 2009

Niza 0 - Boca 2


La tumultuosa gira de Boca por Europa en 1984 tuvo todos los condimentos para, como mínimo, escribir un par de libros. Sin embargo, tras el bautismo catastrófico con Barcelona en el Camp Nou, hubo otras jornadas que se pudo salir algo más airoso. Nada para descorchar, porque la realidad es que pese a meter algunos triunfos, los incidentes estaban a la orden día y se acumulaban uno detrás del otro.
Una de las escalas, la penúltima para ser más exactos, fue la llegada del plantel a Niza el 4 de septiembre, para jugar con el local y ya cargando seis partidos en trece días sobre el lomo.
El ingreso al hotel Atlantic, un modesto tres estrellas, ya fue motivo de bardo. Los jugadores se plantaron y comenzaron a quejarse por la comida y más que nada, por el ruido que venía de la calle. La gestión del Potro Domínguez, ex Boca y jugador del Niza en esos momentos, fue clave para descomprimir. Tomó el toro por las astas e hizo de traductor y hasta de guía llevándose a los jugadores a pasear por el centro y por las famosas playas de la Costa Azul.
Concretamente el partido contra el Niza de Francia tuvo muy poca difusión en los medios. Y la poca que tuvo, la verdad que no ayudó. Porque titulares como el del periódico Nice Matin fueron lapidarios: “Boca es un circo que deambula por Europa". Contundente.
Los mismos jugadores de Boca, híper baqueteados, estaban con más ganas de tirar la toalla que otra cosa. Y un ejemplo fue Gatti. El Loco, ese 4 de septiembre, acusó un pequeño dolor en la rodilla y se la pasó todo el día en la playa tomando sol. Acercándose la noche y ya con el amistoso encima, el técnico Dino Sani tuvo que hablar con Balerio y decirle que iba a tener que atajar.
Pese a todo, en el estadio Du Rey hubo 3.000 testigos que vieron básicamente un partido muy flojo y con pocas llegadas. Pero la expedición francesa de Boca guardaría otros hechos inolvidables. Como los seis cambios que metió Jeam Serafim, DT de Niza y que dejaron un detalle insólito. Los jugadores que entraron usaron en la camiseta los mismos números que los jugadores que salieron.
Sin embargo, en materia de bizarreadas (?) lo mejor estaba por venir. Faltando 4 minutos, el juez Felber le pidió a Dino Sani que ponga un jugador y saque a Berta: "...ya cometió dos faltas graves, no lo quiero expulsar. Le solicito que lo cambie...". El técnico de Boca, rápido de reflejos, sacó al correntino y metió al pelado Sotelo, pese a estar sentado en el banco de suplentes con anginas.
El resultado, a esta altura lo de menos, fue triunfo 2-0 con goles del uruguayo Morena y de Matabós. Y en la foto, vemos el once, en realidad el doce inicial. Arriba: Mouzo, Pasucci, el uruguayo Balerio, Alberto, Segovia y Cacho Córdoba. Abajo: Porté, Stafuzza, Morena, Gallego Vázquez, el Potro Domínguez con la camiseta de Niza y Carlitos Mendoza.

Boca 1995/96


Arriba: Blas Giunta, Larry Saldaña bostezando, el Mono, Medero, Fabbri y Diego con el mechón. Abajo: Manteca Martínez, Scotto, el Kily, Soñora apurado y el Colorado Mac Allister. Acompañan mascotas varias, entre ellas, Dalma y Gianinna.

sábado, 1 de agosto de 2009